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Cuando la pluralidad es sectaria

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PI16/05/11

Por Galeb Moussa*

Mi identidad es árabe, más allá que mi patria de origen sea Líbano, Siria, Marruecos o Jordania, mis costumbres son árabes, mi idioma es el árabe, con dialecto del Líbano, con dialecto de Siria, de Irak, del Golfo o el Magreb, hablo árabe y no libanés, porque el idioma libanés no existe.

Los intentos sectarios, las maniobras desesperadas por diferenciarse del que es igual, denotan el espíritu de separar, de excluir y fragmentar a una colectividad que tiene por destino inevitable la unidad, no solo ante el enemigo común, sino como signo identitario.

Soy Argentino, de Buenos Aires, hablo castellano, castellano argentino, mi lengua no se diferencia de la que se habla en Mendoza, Salta o Catamarca, mi asado no es distinto del que se hace en Corrientes, Neuquén o Santa Cruz, todos somos Argentinos y más aún Latinoamericanos.

El sueño de la Patria Grande Latinoamericana es similar al Sueño Árabe, al helm 3arabi, a la unidad pura y plena de los que compartimos una misma cultura, una misma identidad, una misma lengua.

Por eso, el argumento de declararse falazmente de pertenecer a cierta denominación, como ser Fenicio, da cuenta de las ganas de separar, porque decir Fenicio es lo mismo que decir Cananeo o es lo mismo que decir ¡Árabe!.

Los antiguos habitantes de las ciudades de la costa correspondiente al Líbano de nuestros días, no se llamaron nunca a sí mismos «fenicios». Este nombre les fue impuesto por los griegos (Homero entre ellos), con quienes entraron rápidamente en contacto durante sus viajes.

Ciertamente, los fenicios provenían de la región del Hadramaut o Hadhramant (Yemen) en la Arabia del Sur. No eran sino los himyaríes o himyaritas, es decir «los hombres rojos», los homeritas de Claudio Tolomeo (90-168). La sigla HMR o hamar expresa en árabe la idea del color rojo. Además, ellos también dieron nombre al mar Rojo, frecuentado y atravesado en su larga emigración hacia el Líbano y Palestina.

Por lo tanto la diferenciación es antojadiza, superflua y malintencionada, anda por la misma senda de aquellos que pretenden un nuevo "medio oriente", al igual que hicieron en época de Las Cruzadas al actuar estos "fenicios" como quintacolumna de aquellos cruzados, dando la espalda, desconociendo y traicionando al que vivía a su lado, como lo hicieron tantas veces al aliarse al engendro sionista israelí, como cuando fueron la mano de obra para la masacre de Sabra y Chatila, como cuando aquí en la Argentina en el 2006, manifestaron en la vereda de la Embajada de Líbano para pedir por la resolución 1559 de la ONU y quitarles las armas a la Resistencia Libanesa que estaba luchando en ese mismo momento contra el invasor israelí, eso es lo que hacen estos mismos que se dicen fenicios y no árabes.

En nuestro país incluso es aún más grave, cuando se miente al arrogarse la representación de todos los libaneses de ultramar, yo soy un libanés de ultramar y como yo hay millones más que no nos representan, hoy día parece una epidemia esto de querer "representar" a toda la colectividad sin tener el mínimo de legitimidad.

A veces con el afán de ser pluralistas se da lugar a la difusión de mensajes fragmentarios, mensajes excluyentes que perjudican a la colectividad sirio-libanesa toda, porque eso somos, sirio libaneses, nuestras familias están compuestas de esa manera y de esa manera se forjó la identidad mayoritaria de nuestra colectividad argentino-árabe.

Callar no puedo más, es una obligación para mí denunciar estas actitudes que van en pos de la destrucción y no de la construcción, que exhiben y ejercen sus mezquindades, que privilegian sus intereses "sectarios" por sobre lo colectivo.

Será que no se ha entendido lo que significa pluralismo... o estamos ante un "new pluralismo", un pluralismo sectario...


* Secretario General de FEARAB y conductor del programa Islam y Política que se emite por Annur TV.

http://islamypolitica.blogspot.com/


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