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Jordania, Marruecos y el CCGP: Como Arabia Saudita busca salvar a las podridas monarquìas árabes

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PI16/05/11 La decisión repentina y precipitada del rey saudí Abdullah de invitar a Jordania y Marruecos para unirse al Consejo de Cooperaciòn del Golfo Pèrsico (CCGP) evidencia su profunda preocupación por el colapso potencial de los regìmenes monàrquicos o semi monàrquicos del mundo árabe.

Incluso el rey marroquí Mohammed VI se sorprendiò por la invitación y ha respondido con ambigüedad. Jordania se siente más cerca del reino, pero es consciente de que el camino no ha sido pavimentado aùn para su integración en la organizaciòn regional árabe.

El Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico es una coalición de seis estados árabes ricos que naciò en 1981 para formar un muro contra la República Islámica del Irán. Se encargo principalmente de ayudar al depuesto dictador iraquí Saddam Hussein para continuar con la guerra impuesta contra Irán, que duró ocho años. Observados y asesorados por los Estados Unidos, el consejo se convirtió en una sociedad destinada a restringir los resultados de la Revolución Islámica de Irán.

La concentración de riqueza es desigual entre los seis miembros - Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Bahrein. Los dos potenciales miembros tienen menores ingresos petroleros y durante los disturbios que estallaron, el consejo decidió ayudar a cada uno con US $ 10 millones en efectivo.

Sin embargo, la economìa de mercado, la gobernabilidad y la estructura social son muy parecidas entre las seis naciones. En los seis, los clanes desempeñan un papel importante en la vida política y social con la continuidad geográfica que forma otro factor muy importante, que va de la mano con el elemento de los clanes.

El Consejo es más una sociedad política destinada a proclamar posiciones políticas y nunca fue capaz de lograr un resultado definitivo en la formación de un ejército unido o el establecimiento de una moneda común.

Ante el ataque de Saddam a Kuwait en 1990, un miembro del consejo, expuso la dèbil constituciòn del cuerpo militar, con la sóla ofensiva de EE.UU. y la capacidad de poner al dictador iraquí en su lugar.

Después de la guerra impuesta, el 16 de febrero se forma el Consejo de Cooperación Árabe, una coalición, que agrupa a los estados árabes "pobres" de Yemen del Norte, Irak, Jordania y Egipto. Se busco conformar un nuevo eje en el Medio Oriente, teniendo en cuenta especialmente el retorno de Egipto al mundo árabe (después de enfrentar un boicot árabe debido a los Acuerdos de Camp David) y dado el importante hecho de que en la Guerra entre Irán e Irak, no habían podido derrotar ni debilitar a la República islámica.

La fiebre de la formación de grupos árabes todavía estaba en alza. Sólo un día después, el 17 de febrero de 1989, cinco estados ubicados al oeste del mundo árabe, anunciaron la formación de la Unión del Magreb Árabe. Túnez, Marruecos, Argelia, Libia y Mauritania se unieron a la agrupación. La alianza no era tan rica y el viejo conflicto entre Argelia y Marruecos sobre el desierto del Polisario y las ambiciones de Muammar Gadafi, gobernante de Libia, así como las políticas impredecibles, les impidió dar un paso importante en la dirección de la unidad política, económica y militar.

El Consejo de Cooperación Árabe no duró más de un año y se derrumbó con la invasión de Saddam a Kuwait. Yemen del Norte y Jordania apoyaron a Irak y Egipto se opuso al dictador y junto con los EE.UU. estuvieron a favor de su expulsión de Kuwait. El Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico y la Unión del Magreb Árabe, sin embargo, han llegado hasta la fecha sin lograr ningún resultado práctico. El único gran paso del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico ha sido su colaboración para sofocar al movimiento popular en Bahrein, mediante el envíó de un contingente de tropas a la isla del Golfo Pérsico, compuesto salemente por militares de Arabia Saudita y policías de los Emiratos Árabes Unidos.

Incluso si Jordania y Marruecos se unieran al Consejo de Cooperación del Golfo, esto no tendrá un efecto positivo en las condiciones económicas del consejo, pero si incrementará la población total de los países miembros a cerca de 70 millones, y aproximadamente igualará a las de Irán y Egipto. Jordania limita con el este y sureste de Arabia Saudita, por lo que tendrá una solidaridad geográfica con el consejo, pero Marruecos no tendría este tipo de afinidad con los estados miembros del Consejo.

En el caso de que estos dos países se unieran al Consejo de Cooperación del Golfo y el Consejo adopte una nueva forma, una de sus funciones será la de oponerse a Irán y al nuevo Egipto, en particular en el momento en que "el eje de la moderación árabe" se ha roto debido a la caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey saudí no sabe cuánto tiempo podrá obstaculizar la reanudación de las relaciones entre Teherán y El Cairo.

Algunos analistas, que están a favor de una guerra religiosa en el Medio Oriente, creen que Jordania y Marruecos aumentarán el poder del consejo, uno de cuyos miembros (Bahrein) tiene una mayoría shiíta, y otro de cuyos miembros (Arabia Saudita) es el anfitrión de una importante minoría shiíta, que ha expresado su descontento con el sistema político imperante y ha pedido que se ponga fin a la discriminación política y económica en el país.

Sin embargo, parece que Irán y Egipto, así como la debilitada Arabia Saudita no fueron las únicas razones detrás de la nueva decisión, y el Consejo de Cooperación del Golfo, en particular Arabia Saudita, están preocupados por el futuro. Jordania y Marruecos son el escenario de protestas populares que repiten todos los días, donde el pueblo exige el fin del poder absoluto del rey y la implantación de una monarquía constitucional y la separación de poderes. El sultán Qaboos de Omán también no logró poner fin a los disturbios en su país y está muy preocupado por su futuro..

El rey saudí está tratando de salvar a los podrido regímenes monárquicos árabes y no conoce otra manera que sobornar a su pueblo o a los pueblos de Jordania y Marruecos. Abdullah, y todos los gobernantes como él, ya no confían en los Estados Unidos y Occidente. La vida de Mubarak en prisión y la detención de su esposa y sus hijos son una dura lección para los últimos reyes árabes tradicionales.


Fuente: Press TV / PI


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