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La legitimidad pérdida del gobierno de Bahrein

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PI12/05/11 Los recientes acontecimientos en el Medio Oriente y África del Norte se han convertido en un tsunami socio-político que rápidamente esta envolviendo todo el área geográfica de la civilización islámica.

Y hay una serie de puntos comunes en estos acontecimientos en el Medio Oriente y África del Norte.

El punto común más importante es el hecho de que todos estos países están experimentando un despertar islámico, que se manifiesta en las manifestaciones tras las oraciones del viernes y las protestas generalizadas en las mezquitas y centros islámicos.

Casi tan importante es la presencia de una nueva generación de jóvenes en el corazón de estos movimientos de liberación islámica.

Y luego está la participación de las mujeres árabes y musulmanas llevando el hiyab, cuyo papel social en muchos países árabes se restringió severamente en el pasado.

Otro fenómeno interesante es la simetría entre la resistencia islámica de estas sociedades y sus demandas democráticas.

Los acontecimientos antes mencionados han dado lugar a la aurora de un nuevo paradigma en el Medio Oriente, que es claramente evidente en varias áreas.

En un comentario publicado recientemente en The New York Times, Martin Indyk expresa su profunda preocupación por la situación crítica en la que se encuentra el gobierno saudita. El ex embajador de EE.UU. en Tel Aviv, uno de los arquitectos de la "doble contención política de los Estados Unidos hacia Irán e Irak, advierte que los países vecinos de Arabia Saudita, sobre todo Yemen, Bahrein y Jordania, se enfrentan a graves problemas de levantamientos populares. El ex presidente egipcio, Hosni Mubarak, quien fuera aliado de Arabia Saudita en la región, ya no puede ayudar a Arabia Saudita, e Irak quien una vez fuera el patio trasero de los saudíes en la región, ahora tiene un gobierno democrático con representación proporcional de mayoría shiíta.

Indyk expresa la aprobación de la la estrategia del presidente de EE.UU. Barack Obama, de equilibrar los precios del petróleo mediante el apoyo a la Casa de Saud y hacer la vista gorda a la represión de los shiíes de Bahrein. Sin embargo, le preocupa que ni el remedio de Obama ni el paquete del rey de Arabia de miles de millones de dólares para los ciudadanos del país, puedan resolver el problema.

Cree que los levantamientos populares en el Medio Oriente han alcanzado una masa crítica y son imparables, y así apoyar los esfuerzos para establecer sistemas de monarquía constitucional sería la mejor estrategia para los EE.UU. y sus aliados en el Golfo Pérsico.

Muchos comentaristas musulmanes dicen que los funcionarios occidentales han sido incapaces de analizar adecuadamente los recientes acontecimientos en el Medio Oriente y África del Norte, ya que no tienen una comprensión correcta de la naturaleza y la esencia del despertar islámico en la región.

Los Estados Unidos y otros países occidentales siempre han ignorado a la gente en las últimas décadas porque tenían absoluta confianza en el poder de los gobernantes árabes.

Como resultado, los líderes regionales estan confundidos acerca de cómo lidiar con estas revoluciones, cuyo mejor ejemplo esta en Bahrein con la represión del gobierno sobre la oposición. El gobierno en Bahrein pone directamente en práctica los proyectos pro-occidentales, de una manera similar a lo que Israel ha estado haciendo durante muchos años. El despido de los trabajadores que se atreven a protestar, incursiones nocturnas sobre las casas de los Shias, detenciones, tortura, a veces causando muertes grotescas , inquisiciones, la violación de mujeres y muchachas jóvenes, y la profanación y la destrucción de mezquitas y otros sitios religiosos son algunas manifestaciones de la puesta en práctica de las instrucciones de Gran Bretaña y de los Estados Unidos.

El nuevo paradigma del despertar islámico ya está institucionalizado, y si el gobierno de la familia gobernante Al-Khalifa de Bahrein quiere recuperar su legitimidad perdida, deben responder a las demandas pacíficas de sus pueblos.

Cualquier gobierno que siga las órdenes de las potencias occidentales no tendrá lugar en el nuevo Medio Oriente.

Amir Hossein Abdollahian es el director general del Departamento de Asuntos del Golfo Pérsico y del Medio Oriente del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.

Fuente: Teherán Times / Prena Islámica


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