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Israel quiere la amigable democracia sionista en el mundo árabe

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PI11/05/11 Hay crecientes signos de que Israel es bastante aprensivo acerca de las reformas revolucionarias que tienen lugar en el mundo árabe. Funcionarios israelíes y comentaristas están preocupados por las perspectivas de estas revoluciones y el "giro islámico" que estan tomando.

El Islam político se ha convertido en el enemigo N° 1 de Israel, sobre todo después de la aparición del grupo islámico de liberación palestina, Hamas, que se niega a reconocer la legitimidad del sionismo. Hamas argumenta convincentemente, que Israel es una entidad racista basada en el poderío militar, la limpieza étnica y el robo de tierras, por lo tanto no tiene legitimidad moral.

Israel ha hecho muy poco para influir en las revoluciones, tanto en Túnez y Egipto. Los dirigentes israelíes y los servicios de inteligencia, sin embargo, según se informa deben haber alertado a sus colegas en Occidente, en particular a los Estados Unidos, que un elemento destacado fue el trabajo de los islamistas en estas revoluciones. Por ejemplo, la prensa israelí destacó el 18 de febrero, la "victoria del viernes" , cuando cientos de miles de egipcios, dirigidos por Yosef, prominente erudito al Qaradawi, se reunieron para la oración congregacional en la icónica Plaza Tahrir en El Cairo para celebrar el derrocamiento del tirano, Hosni Mubarak, una semana antes. Un comentarista israelí señaló que " es a estas enormes manifestaciones a las que Israel debe temer más. Este es el nuevo Medio Oriente, es islamista, y, ciertamente, anti-Israel. "

Todos sabemos, por supuesto, que la introducción de una verdadera democracia en el mundo árabe es la última cosa en el mundo por la que realmente se preocupa Israel. Israel sabe muy bien que sus diversos intereses en la región árabe pueden ser mejor garantizados por los tiranos represivos como Hosni Mubarak y Zine Al Abidine Ben Ali, y que estos intereses sufrirían inmensamente, cuando no en forma irreparable, si líderes democráticamente elegidos, gobernaran en las capitales árabes.

 

Bueno, esto es muy cierto en gran medida. En el análisis final, es difícil imaginar que las masas árabes y musulmanas que no albergan ninguna consideración por una entidad criminal sin remedio, que ha asesinado y asesinado a hermanos musulmanes en Palestina y en el Líbano durante décadas y ahora está intentando enérgicamente demoler la Mezquita Aqsa, el tercer santuario más sagrado en el Islam.

 

Recuerdo que cuando Netanyahu fue elegido como primer ministro en 1996, varios meses después del asesinato de Isaac Rabin, comenzó a balbucear y parlotear acerca de la falta de democracia en la región árabe. Su discurso enfático en cuanto a esto, se propuso ante todo como un pretexto o una cortina de humo, para justificar la negativa de Israel a abandonar los territorios árabes ocupados. Pronto, sin embargo, fue instruido por el servicio de inteligencia del Mossad a "callarse" porque " usted no sabe de lo que esta hablando."

 

El Mossad le dijo que "la supervivencia y la prosperidad de los regímenes tiránicos en la región árabe era de supremo interés estratégico israelí y que la verdadera democracia en el mundo árabe constituía una amenaza casi mortal al estado de Israel."

 

Pero lo que Israel ha estado temiendo siempre ya está en sus umbrales. Esta es la razón por qué la cual los líderes y propagandistas israelíes no dicen abiertamente que no quieren que la democracia tenga lugar en el mundo árabe. En su lugar, dicen abiertamente, que no quieren ver al Islam incorporarse a la democracia árabe, ya que el Islam no reconoce al sionismo y no tendrá en cuenta los caprichos sionista en la región.

 

No importa que el actual gobierno israelí incluya a partidos políticos talmúdicos, de neto corte fascista y aún tendencias similares al nazismo, ni siquiera está clara, tal como lo evidencia el gobierno, la adopción de un nuevo conjunto de leyes racistas, afirmando la naturaleza "judía" de Israel, que quiere decir más racismo y más discriminación contra los no judíos. Sin embargo, cuando los musulmanes insisten en dar el debido respeto a los principios de su fe, entonces el sionismo enciende las alarmas de sus sirenas, advirtiendo al mundo contra la democracia islámica.

 

Sin embargo, el sionismo desea ver que una deforme, desalmada y hedonista "democracia" tenga lugar en el mundo árabe, una democracia mejor caracterizada por el desenfreno de los modos de vida occidentales, tales como la promiscuidad, la permisividad sexual, la pornografía, el embarazo en la edad de la adolescencia y la falta de espiritualidad. En pocas palabras, Israel desea ver a las sociedades árabes cayendo en las garras de la lujuria, eviscerado del Islam, e indiferente al nazismo de los israelíes y todo lo que le hace a Palestina y su pueblo.

 

El ala manifiestamente fascista del sionismo, que esta representada por el Likud, liderado por el actual gobierno, está preocupado de que un mundo árabe más fuerte complique la meta sionista de lograr la liquidación definitiva de la causa palestina.

 

Por lo tanto, están tratando de deslegitimar en la medida de lo posible, las reformas revolucionarias en curso en países como Egipto. Israel tiene pocas posibilidades de éxito para replicar el aislamiento del gobierno electo de Hamas en la Franja de Gaza con el eventual gobierno elegido en Egipto. Egipto, después de todo, no es Gaza.

 

Sin embargo, se espera altamente que Israel y los círculos sionistas en los EE.UU., especialmente aquellos que tienen bajo estricto control al Congreso estadounidensede, comiencen a presionar en contra de cualquier régimen egipcio de fuerte componente islámico. Esta incitación podría culminar en la decisión del Congreso de cortar toda la ayuda militar y económica a Egipto.

 

Por ello, los nuevos gobernantes elegidos de Egipto, quienes quiera que sean, deben buscar medios eficaces para neutralizar el chantaje sionista y la injerencia en los asuntos internos de Egipto, que como todos sabemos, tienen por objeto mantener a 80.000.000 egipcios en un estado de esclavitud y sumisión a Israel.

 

En cualquier caso, la ayuda norteamericana a Egipto es demasiada modesta como para justificar el sacrificio de la soberanía egipcia y la dignidad nacional.

 

Israel simplemente quiere tragarse toda Palestina, con anzuelo, línea y plomada, y no ser perturbado por ninguna fuerza exterior, árabe o no. Esta es la verdadera razón por la cual los líderes sionistas hablan acerca de los cambios recientes en el mundo árabe.

 

Fuente: PIC / PI


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