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Al-Qaeda no sucederá a los dictadores árabes

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PI29/04/11 Todavía puede ser difícil para mucha gente en los países occidentales creer que los Estados Unidos tuvieron el papel principal en la formación de al-Qaeda.

Fue decidido durante el período del entonces Presidente Ronald Reagan en los años 80 que las capacidades de algunos afganos y la juventud árabe que busca la "Jihad" podría ser utilizada contra los "infieles" soviéticos.

La estrategia se llevó a cabo con la ayuda de Pakistán, Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. La caída de los precios del petróleo en la década del 80 también fue un duro golpe a la economía de la Unión Soviética. La retirada del Ejército Rojo de Afganistán y el colapso de la Unión Soviética dió vuelta una página en la arena internacional.

Tras el colapso del sistema comunista en Afganistán, las fuerzas que habían combatido al Ejército Rojo con el apoyo financiero y político de Occidente, se convirtió en un nuevo problema para sus antiguos aliados. La mayoría de ellos contribuyó a la formación o se unieron a los talibanes. Los afganos árabes también tenían planes para formar su propia organización. Si los EE.UU. publicará sus documentos confidenciales, el nivel de cooperación de Washington con individuos como Osama bin Laden habría salido a la luz.

Después de la guerra civil afgana, con los partidos desestructurados, los talibanes lograron derrocar al gobierno , mientras que al-Qaeda se atribuyó la responsabilidad por el ataque a las torres gemelas en Nueva York. Estos dos grupos y sus afiliados fueron el blanco principal de la guerra de EE.UU. contra el terrorismo.

Al-Qaeda se aprovechó del descontento de las naciones musulmanas con las políticas de EE.UU. Después de la invasión liderada por Estados Unidos, el núcleo de al-Qaeda en Afganistán, fue destruido. Sin embargo, la transmisión de su pensamiento a través de las sociedades de Medio Oriente, sobre todo en los que tenían culturas salafistas, donde sus gobiernos tuvieron un papel importante en la reactivación de los pensamientos y etiquetaron a otros como "blasfemos".

Después de Afganistán, al-Qaeda encontró otra salida en Irak. Abu Musab al-Zarqawi, con su pensamiento salafista, mató a los que él consideraba contrarios a su religión. Grupos similares se formaron en el Líbano, el norte de África, Indonesia y Malasia. Arabia Saudita y Yemen son todavía el mayor lugar para la propagación de ideas relacionadas con al-Qaeda.

Poco a poco se supo que los organismos de inteligencia estaban creando sus propias al-Qaedas en su propio beneficio. Estas organizaciones se convirtieron en herramientas en manos de los gobiernos para hacer sus jugadas en el nombre de al-Qaeda.

Sin embargo, no se puede negar que el pensamiento de al-Qaeda atrajo a muchos en el Medio Oriente y África. En un momento en que los EE.UU. apoyaba a los dictadores árabes, los salafistas no tenían manera de hacer frente a los EE.UU., sino era a través de al-Qaeda. Ellos tenían que obedecer a sus gobiernos respaldados por Estados Unidos o ingresar a Al-Qaeda, la única organización que luchaba contra los EE.UU. Sólo había dos opciones: los gobiernos dominante o al-Qaeda.

Había grupos como Hezbolá en el Líbano o Hamas y la Jihad Islámica en Palestina, que habían encontrado una tercera vía. Pero la mentalidad sectaria impidió a los salafistas seguir el ejemplo de Hezbolá. Por otra parte, las potencias occidentales volvieron a expresar su animosidad hacia las organizaciones como Hamas y Hezbollah.

Durante todo este tiempo, no habia una organización centenaria árabe y en algunos países islámicos fueron la cuna de muchos grupos salafistas. La Hermandad Musulmana tenía una gran cantidad de seguidores de Turquía a Siria, Jordania y Norte de África. Hamas se ha convertido en una excepción en el recurso de la lucha armada, mientras que la mayoría de los miembros de la Hermandad Musulmana priorizaron la evolución de la sociedad antes que la toma del poder, lo que los hace moderado en comparación con al-Qaeda. El crecimiento de al-Qaeda tuvo lugar en un momento en que la Hermandad Musulmana - voluntaria o involuntariamente - había sido marginada por los gobernantes como Zine El Abidine Ben Alí en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto..

Los recientes levantamientos en el mundo árabe han despertado la preocupación de Occidente, que tras la caída de los dictadores en países como Libia y Yemen, esto podría reforzar al-Qaeda. Esta es una de las razones del apoyo velado de EE.UU. a Ali Abdullah Saleh en el Yemen o la negativa de Washington de involucrarse en una guerra total contra Muammar Gaddafi en Libia.

Las revoluciones en Túnez y Egipto muestran que los Hermanos Musulmanes no representan ningún peligro a corto plazo para Occidente. Sus líderes en Túnez y Egipto dicen que no tienen intención de tomar el poder y que respetan el pluralismo político y las ideas opuestas. Las sociedades islámicas de los países árabes tienen más tendencia a los líderes islámicos que a los grupos seculares. La gente no tenía ningún objetivo, mas que la libertad, tanto en Túnez como en Egipto. Está claro que la Hermandad Musulmana es una parte, no la totalidad, de la fuerza política activa.

A la luz de las revoluciones populares en países árabes, la Hermandad Musulmana puede ganar la base social sostenida por Al--Qaeda, pero tranquilidad que Al--Qaeda, bin Laden y Ayman Al--Zawahiri no seran los sucesores de los dictadores árabes.

Fuente: Press TV / PI


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