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Rebelión: Rompiendo los estereotipos de las mujeres árabes

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PI27/04/11 Las revoluciones árabes no sólo lograron sacudir la base de la estructura de la tiranía, sino que están destruyendo muchos de los mitos que se han ido acumulando durante décadas sobre la región árabe .

Encabezando la lista de los mitos dominantes están aquellos que presentan a las mujeres árabes como enjauladas , silenciadas e invisibles. Sin embargo, estos no son los tipos de mujeres que han surgido de Túnez, Egipto, e incluso del ultra-conservador Yemen en las pocas últimas semanas y meses.

No sólo las mujeres participan activamente en los movimientos de protesta que estallan en esos países, sino que también han asumido papeles de liderazgo. Ellas organizaron manifestaciones y piquetes, movilizaron a sus conciudadanos, y elocuentemente han expresado sus demandas y aspiraciones de cambio democrático.

Al igual que Isra Abdel Fatteh, NEJM Nawara y Karman Tawakul, la mayoría de las mujeres tienen entre 20 y 30 años. Sin embargo, también hubo casos inspiradores de las activistas como por ejemplo el de Saida Saadouni, una mujer tunecina de 70 años, quien se colgo la bandera nacional en sus hombros y participó en las protestas de Qasaba, que lograron derrocar al gobierno provisional de M. Ghannouchi . Después de haber protestado durante dos semanas, respiraba un espíritu revolucionario único entre los miles que se congregaban a su alrededor para escuchar sus discursos incendiarios. "Me resistí a la ocupación francesa. Me resistí a las dictaduras de Burguiba y Ben Ali. No descansaremos hasta que nuestra revolución cumpla sus fines, para el bien de vosotros, hijos e hijas, no por el mío ", dijo Saadouni.

Ya sea en los campos de batalla virtual de Internet o en las protestas callejeras, las mujeres se han mostrado como las verdaderas incubadoras de liderazgo. Esto es parte de una más amplia característica del fenómeno de estas revoluciones: la política callejera ha criado y madurado a los futuros líderes. Se cultivan orgánicamente en el campo, en lugar de ser impuesta desde arriba por las organizaciones políticas, grupos religiosos o los roles de género.

Otro estereotipo que viene siendo desmontado en la acción es la asociación del velo islámico con la pasividad, la sumisión, y la segregación. Entre esta nueva generación de prominentes mujeres árabes, la mayoría opta por llevar el hiyab. Urbanizadas y educadas, ellas no son menos seguras o carismáticas que sus hermanas descubiertas. Son una expresión de la compleja interacción de la cultura musulmana, con los procesos de modernización y globalización, que es la característica de la sociedad árabe contemporánea.

Este nuevo modelo de mujeres líderes, nacidas de la lucha revolucionaria, representa un desafío a dos relatos, que, aunque diferente en los detalles, son similares en referencia al mito de la singularidad cultural árabe, que observan a las mujeres árabes como seres inertes, desprovisto de fuerza de voluntad.

El primer relato - que es dominante en los círculos conservadores musulmanes - condena a las mujeres a una vida de maternidad y crianza, las mujeres deben vivir en los estrechos confines de sus hogares a merced de sus maridos y parientes varones. Su presencia debe girar en torno a las nociones de pureza y honor familiar, las interpretaciones reduccionistas de la religión son consideradas para la justificación.

La otra opinión es abrazada por los euroamericanos neoliberales, que ven a las mujeres árabes y musulmanes a través del estrecho prisma del modelo de los talibanes: Miserables objetos de piedad, que necesitan de la intervención benevolente de los intelectuales, los políticos, o incluso los militares. Las mujeres árabes en la jaula oscura del velo esperan la liberación hacia el jardín prometido de la iluminación.

Las mujeres árabes se rebelan en contra de ambos modelos: Están tomando las riendas de sus propios destinos para liberarse, y liberar a sus sociedades de la dictadura. El modelo de emancipación que están dando forma con sus propias manos es definido por sus propias necesidades, opciones y prioridades - y no la de los demás-

Aunque puede haber resistencia a este proceso de emancipación, la plaza Tahrir y Qasaba son ahora parte de la psiquis y la cultura formativa de las mujeres árabes. Pero finalmente les dan una voz a sus anhelos, mucho tiempo silenciados, para la liberación del autoritarismo político y patriarcal.

Fuente: Al Jazeera


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