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La posible salida de Irak de Liga árabe

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PI26/04/11 La cumbre de la Liga árabe que estaba prevista para ser celebrada el 29 de marzo en la capital iraquí de Bagdad fue cancelada debido a la presión ejercida por Arabia Saudí y algunos estados del litoral de Golfo Pérsico.

La Liga Árabe decidió en su cumbre de 2009 en El Cairo, celebrar su próxima cumbre en Bagdad.

El gobierno iraquí gastó más de 400 millones de dólares para preparar esta importante cumbre árabe.

Después de los recientes acontecimientos en la región, especialmente los acontecimientos en Bahrein y al este de Arabia Saudita, y las posturas adoptadas por algunos estadistas y clérigos en apoyo del pueblo de Bahrein, los estados del Golfo Pérsico pusieron en vigor su decisión de cancelar la cumbre de la Liga Árabe en Bagdad.

Arabia Saudita y otros estados del Golfo Pérsico afirman que Irak no puede acoger la Cumbre de los países árabes debido a la inseguridad del país.

Mientras que los líderes iraquíes han subrayado en repetidas ocasiones que Irak es más seguro que todos los Estados árabes regionales y es capaz de mantener la cumbre de la Liga Árabe.

Pero la realidad es que los estados miembros del Consejo de Cooperacion del Golfo Pérsico tienen una visión totalmente sectaria y tribal sobre la nueva estructur de Irak.

Durante el gobierno del ex régimen Baath en Irak, el país fue anfitrión de la cumbre de la Liga Árabe dos veces, una en 1979 y una vez en 1990, pero después que el ex dictador iraquí Saddam Hussein fue derrocado, el punto de vista de los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico sufrió un cambio.

Los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico creen que Irak está fuera del círculo de los países árabes ya que el presidente de Irak es kurdo y el primer ministro del país es chiíta.

Esta opinión se basada en el árabe de la "época de la ignorancia" (la era Jahiliyah) y todavía languidece en las mentes de algunos líderes árabes, especialmente en la de los estados litorales del Golfo Pérsico.

Después de haber causado amplias molestias para sus vecinos bajo el régimen de Saddam, Irak se vio favorecida siempre por los líderes de los estados del litoral del Golfo Pérsico, expresaron consignas sectarias y panarabistas.

A pesar de la invasión de Kuwait en 1990, los líderes de los estados del litoral del Golfo Pérsico, preferian que Saddam se mantenga en el poder.

Cuando el ex presidente de EE.UU. George Bush quiso lanzar ataques aéreos contra Irak durante los intentos para liberar a Kuwait de la ocupación militar de Irak, el entonces rey saudí, Fahd bin Abdul Aziz, se opusó firmemente a la decisión.

Arabia Saudita y otros estados del Golfo Pérsico creian que aun un debilitado Saddam es mejor permitir el equilibrio de poder en la región para que no se incline a favor de la República Islámica del Irán.

A pesar de haber causado grandes daños tanto a Kuwait como a otros estados del Golfo Pérsico, Saddam gobernó Irak desde 1991 hasta 2003 con el apoyo de Arabia Saudita.

Después de la caída del régimen de Saddam en marzo de 2003, Arabia Saudí y algunos estados del Golfo Pérsico trataron de impedir la formación de una constitución democrática y popular en Irak mediante el envío de terroristas salafistas al país árabe.

El objetivo de Arabia Saudita era que la mayoría chiíta y los kurdos en Irak no llegaran al poder, y que el país árabe siga siendo gobernado por una minoria árabe de mentalidad sectaria como antes.

A principios de 2010, cuando se celebraron elecciones parlamentarias en Irak, Arabia Saudita gastó más de US $ 1 mil millones para ayudar a ganar a una facción iraquí de mentalidad sectaria.

Por otra parte, los poderosos medios de Arabia Saudita organizaron una campaña a gran escala a favor de esa facción para prevenir que la mayoría chií y kurda ganen las elecciones.

Líbano ha experimentado la misma situación, Arabia Saudita y otros estados del litoral del Golfo Pérsico apoyaron abiertamente la lucha contra la resistencia de la alianza 14 de marzo, liderada por Saad Hariri, tanto financiera como políticamente en sus campañas.

Sin embargo, a pesar de enormes gastos de campaña y gastos financieros, Arabia Saudita no obtuvo mucho éxito en ejercer influencia en Irak y el Líbano y se enfrenta a su fracaso.

Desde el momento en que Irak formó su gobierno basado en los resultados de las elecciones parlamentarias de 2010, los estados del litoral del Golfo Pérsico han demostrado su oposición abierta a la elección de Jalal Talabani como presidente, Nouri Al-Maliki como primer ministro, y Hoshyar Zebari, ministro de Asuntos Exteriores.

Informes de los medios de comunicación árabes muestran que los seis estados del Golfo Pérsico estan dispuestos a utilizar cualquier medio para aislar a Irak, mientras el gobierno y la presidencia en Iraq esten dirigidos por chiíes y kurdos.

Por lo tanto, en la última cumbre de los estados miembros de la liga árabe, los estados del litoral del Golfo Pérsico hizo hincapié en en la cancelación de la próxima cumbre de la Liga Árabe que estaba prevista celebrarse en Bagdad.

Los seis países amenazaron con que si la cumbre se celebra en Bagdad, retrasarían el pago de sus cuotas de membresía en la Liga Árabe.

Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos pagan 80 por ciento del presupuesto anual del total de la Liga Árabe, que supera US $ 1 mil millones. Por lo tanto, si reducen sus pagos a la Liga Árabe, la institución regional se romperán.

La Liga Árabe se formó el 22 de marzo de 1945, con la participación de Irak, Yemen, Egipto, Líbano, Siria, Jordania y Arabia Saudita, y su sede se encuentra actualmente en El Cairo.

Parece que Iraq debe poner fin a su pertenencia a la Liga Árabe y unirse a una organización regional no-árabe, para hacer frente a la conspiración por parte de Arabia Saudita y otros estados del Golfo Pérsico, y para protestar por la cancelación de la cumbre de la Liga Árabe.


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