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Semana Santa bajo la Ocupación

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PI19/04/11 La Ciudad Vieja, sus portones y calles, el Monte de los Olivos, la Via Dolorosa y la iglesia del Santo Sepulcro, adonde llegan peregrinos de todo el mundo, son igualmente importantes para los cristianos de Gaza y de Cisjordania, que desean reunirse con sus hermanas y hermanos cristianos de Jerusalén en las liturgias que celebran el acontecimiento más sagrado para el Cristianismo: la resurrección de Cristo.

En cualquier país que respeta la libertad de culto, las personas de diferentes credos viven, celebran y expresan su fe sin ninguna restricción de parte de las autoridades o gobiernos. En Jerusalén, durante la última década, eso no ha ocurrido. El poder ocupante, Israel, le niega el libre acceso a sus lugares sagrados tanto a cristianos como a musulmanes, en distintas ocasiones.

El año pasado, las restricciones del gobierno israelí impidieron a las y los cristianos palestinos asistir al rito del Fuego el Sábado Santo en Jerusalén. Israel permite solamente a 8000 peregrinos/as y a pocos cientos de residentes locales entrar a la ciudad el Sábado Santo, y la iglesia del Santo Sepulcro y sus alrededores se vuelven inaccesibles para las/os cristianos mediante un complejo sistema de muros, puestos de control (checkpoints) y aparatos de seguridad.

En ese día especial, las/os cristianos palestinos honran una tradición que data de mucho tiempo antes de la creación del Estado de Israel: esperan la Luz Santa en el techo del Patriarcado y en la iglesia de San Jacobo, adjunta al Santo Sepulcro. Los creyentes palestinos insisten en preservar este derecho, no importa lo que cueste. Y consideran que las restricciones que se les imponen son una violación de su derecho humano fundamental a la libertad religiosa, así como una violación de las tradiciones milenarias de las comunidades cristianas autóctonas de esta tierra.

En ocasión de la celebración de Pascua, la Initiativa Cristiana “Kairós Palestina” que une a los cristianos en una palabra de fe, esperanza y amor para reclamar el fin de la ocupación israelí en la tierra palestina, quiere enfatizar lo siguiente:
- El derecho de las y los cristianos de Gaza y Cisjordania a entrar a Jerusalén.

- En ocasión de la Pascua, a las personas cristianas palestinas que viven fuera de Jerusalén en Gaza y Cisjordania se les exige solicitar permiso para acceder a sus lugares sagrados en Jerusalén Este ocupada. Se estima que sólo 2000 a 3000 palestinos cristianos obtienen dicho permiso. Los musulmanes también tienen dificultades para acceder a sus sitios sagrados. Sin embargo, los judíos no necesitan solicitar ningún permiso.

- El sistema de permisos establecido por Israel es una obvia violación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de la Declaración Universal de DDHH y de otros tratados internacionales ratificados por Israel. Sin importar el número de personas de las comunidades locales que consiguen el permiso para participar en las celebraciones, rechazamos la imposición del sistema de permisos y cuotas para acceder a nuestros templos y santuarios.

- Durante el feriado judío de Pessach, además [que coincide con la Pascua cristiana], las autoridades israelíes cierran el territorio palestino de Cisjordania, y los permisos obtenidos son cancelados automáticamente.

- La presencia abrumadora de las fuerzas policiales y militares israelíes (alrededor y adentro de la Ciudad Vieja y en torno a los lugares sagrados) impidiendo a los cristianos acceder a la iglesia del Santo Sepulcro y a la Ciudad Vieja, perturba el clima espiritual de la Pascua, especialmente cuando los soldados israelíes rondan o se meten en la tumba de Cristo.

- Las excusas usadas por la policía israelí respecto a ‘nuestra propia seguridad’ son inaceptables. Además, nuestras oraciones y velas encendidas son signos de paz que no deberían amenazar a las fuerzas de seguridad. No hay necesidad ni justificación para una fuerza policial y militar fuertemente armada en nuestros lugares sagrados.

- Las acciones contra las y los cristianos palestinos, que constituímos la primera y la más antigua comunidad cristiana en el mundo, son una afrenta no sólo a los derechos del pueblo palestino en la ciudad ocupada de Jerusalén, sino a todos los cristianos del mundo.
Llamamos a todos los líderes, amigos, hermanos y hermanas en todo el mundo para que continúen exigiendo a Israel que ponga fin a la ocupación militar en esta Tierra Santa y respete el Derecho Internacional y los Derechos Humanos

Fuente: Palestina Libre


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