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La planta nuclear de Dimona es una amenaza para la región

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PI03/04/11 Los ingenieros israelíes también han advertido respecto a los peligros que puede conllevar la antigua planta nuclear de Dimona.

Un especialista israelí en asuntos nucleares calificó de "peligrosa" la central atómica de Dimona y reconoció que esta planta carece de los estándares internacionales necesarios.

La grave situación de las instalaciones atómicas de Japón, particularmente la de Fukushima, y la extensión de la contaminación radiactiva, han preocupado a los israelíes por la seguridad de la central nuclear de Dimona de 50 años de antigüedad, cuya vida útil, según los estándares internacionales, ha concluido desde hace mucho tiempo.

En esta misma línea, un experto en energía atómica de la Universidad de Tel-Aviv señaló que "los japoneses aseguraban anteriormente que la planta nuclear de Fukushima dispone de la seguridad necesaria, sin embargo ahora este país se enfrenta a los peligros originados por las emisiones radiactivas en una mayor parte del territorio" y recalcó que "Israel debe tomar lección de este siniestro".

La planta atómica de Dimona fue construida en 1956 por los franceses en la localidad de Dimona en el desierto del Néguev, en el sur de la Palestina Ocupada, con una vida útil de 30 años, es decir hasta 1986.

Aunque han transcurrido dos décadas de haber finalizado la vida útil de esta central nuclear, las autoridades israelíes ignorando los riesgos que puede causar las actividades de Dimona tanto para la región como para el mundo, siguen utilizándola.

El régimen israelí, respaldado por Estados Unidos, no solo se ha adherido al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), sino que al fabricar y depositar varios centenares de cabezas nucleares se ha convertido en una amenaza clara para el Oriente Medio.

Mientras que en las últimas dos décadas, Egipto y Jordania han indicado la salida de material radiactivo de la antigua planta de Dimona y reiteradas veces han pedido a los funcionarios israelíes cerrarla.

Indudablemente, el hecho de convertir la región en un arsenal nuclear israelí se ha efectuado gracias al descuido y silencio de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) ante las actividades nucleares de este régimen.

Se puede concluir que la confesión y advertencia de los ingenieros israelíes sobre los posibles peligros de la continuación de actividades de la central atómica de Dimona predice un profundo desastre que azotará tarde o temprano la región.

Fuente: IRIB


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