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Obama en América Latina: Etanol brasileño, bombas de Washington y Venezuela nuclear

PI23/03/11 Obama no es el primer presidente estadounidense en intentar buscar una solución a una crisis interna al avocar por la apertura de mercados, pero su gobierno podría ser el primero en admitir francamente que es eso lo que está haciendo.

Según Michael Froman, consejero en materia de seguridad nacional de Obama especializado en asuntos económicos internacionales “esta gira es fundamentalmente acerca de la recuperación económica estadounidense, exportaciones estadounidenses y la álgida relación que América Latina posee en nuestro futuro económico y la creación de empleos en territorio estadounidense”.

Resulta muy honesto admitir que - al no poder sobrepasar obstáculos de índole interno (es decir, el culto a la austeridad que está implantado tanto entre los republicanos como los demócratas) – debido a la falta de inversiones y estímulo dentro del país, Estados Unidos esté buscando más allá de sus fronteras para obtener un alivio económico. Obama está argumentando que un comercio cada vez más globalizado – incluyendo el aún pendiente Tratado de Libre Comercio con Colombia (TLC) – sacará a Estados Unidos del bajón en que se encuentra.

En el pasado, el comercio con América Latina beneficiaba desmesuradamente a Estados Unidos en todos los sentidos, lo cual ayudó a financiar las economías neoliberales durante la Guerra Fría y luego que esta terminara. No obstante, actualmente las cosas son diferentes y resulta poco probable que más “libre comercio” con América Latina logre sanar lo que aqueja a Estados Unidos.

Dejando ese punto de lado, los mismos obstáculos que han bloqueado a Obama a lo interno han hecho imposible – como lo he descrito anteriormente – que pueda ofrecer concesiones concretas a cambio de ayuda brasileña, especialmente en lo relacionado con el complejo tema de tarifas de etanol, así como los derechos de propiedad intelectual. Hubo buena voluntad y oportunidades fotográficas de relaciones públicas en la gira de la familia presidencial a Brasil, especialmente su visita al barrio de Ciudad de Dios.

Fue, como muchos analistas han destacado, altamente simbólico que el primer Presidente afroestadounidense visitara al país con la mayor población afro más allá del continente africano (especialmente luego que el predecesor de Obama, George W. Bush, una vez le preguntara al presidente de Brasil: “¿Aquí también hay negros?”, lo cual provocó que Condoleezza Rice le diera a su jefe un cursillo rápido acerca de la historia de la esclavitud en el Nuevo Mundo).

Pero la gira quedó corta en sustancia. La nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue amigable y “simpática”, tal como era de esperarse, pero criticó la manera desvergonzada como Estados Unidos predica acerca del “libre comercio” al tiempo que incurre en prácticas proteccionistas. Y Brasil quedó extremadamente decepcionado de que Obama, a pesar de haber indicado que Washington estaba listo para tratar a Brasil como igual, no apoyara su intento por logar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Washington y Brasilia firmaron una serie de acuerdos comerciales insignificantes, pero Obama no ofreció nada que pudiese reavivar las estancadas negociaciones de Doha, donde se daría cualquier movimiento real relacionado con las relaciones comerciales.

A través de los años, Brasil ha tomado el liderazgo en la oposición a acuerdos de comercio internacionales que no tomen en consideración el tema de los subsidios agrícolas por parte de los países del primer mundo o el tema de las tarifas y los derechos de propiedad intelectual. No hubo nada en la gira de Obama que sugiera que las demandas de Brasil han sido tomadas en cuenta, a pesar de la amplia cordialidad que ofreciera la presidenta Rousseff (Lula fue extremadamente cordial; también fue rápido en hablar de su visión de un campo de juego mundial más nivelado y tenía confianza en que Brasil, con su enorme economía, estaba en posición de demandarlos).

Al mismo tiempo, aquí en Estados Unidos, la página de opiniones de The Washington Post, sintiéndose envalentonada por el éxito de los halcones bélicos en llevar a cabo una tercera, y pobremente concebida, guerra abierta, tomaron la oportunidad de la gira latinoamericana de Obama para publicar un artículo escrito por Roger Noriega, eterno portavoz de cualquier causa belicosa, quien se preguntó si había una “red terrorista de Hugo Chávez en la puerta de Estados Unidos”.

Noriega forma parte de la misma camada de la era “Irán-Contra”, liderizada por Otto Reich, y la cual ha seguido manteniendo una exorbitante influencia en la política estadounidense hacia América Latina, incluso cuando se supone que los demócratas están en el poder (fue precisamente Reich quien comenzara la campaña de desestabilización en contra del presidente hondureño Manuel Zelaya).

Dicho grupo lleva bastante tiempo intentando vincular a Venezuela con algún tipo de conspiración internacional, ya sea involucrando las ramas nucleares o el terrorismo islámico. Ambas aseveraciones han sido desacreditadas por el Departamento de Estado (a través de la publicación de documentos de Wikileaks) y por el Pentágono. Pero al igual que en Irak, este grupo nunca permite que los hechos sobrepasen a las insinuaciones.

De hecho, Chávez, luego del desastre ocurrido en Japón, ha hecho un llamado para suspender el naciente programa nuclear de Venezuela. Cuando Venezuela firmara el año pasado un acuerdo con una compañía privada rusa para el desarrollo de energía nuclear, los Noriegas y Reichs se alzaron y acusaron a Venezuela de estar abriendo una vía alterna para otorgar armas nucleares a Irán. Dicho acuerdo actualmente se encuentra estancado y probablemente Chávez empleó los eventos en Japón para deslastrarse de un costoso programa que ofrecía muy pocos beneficios. Aún así, dicha decisión de revertir esa política debe ser aplaudida. Tal como dijera el mismo Presidente al referirse a la energía nuclear en general “es algo extremadamente riesgoso y peligroso para Edmundo entero”. Solo México, Brasil y Argentina poseen plantas de energía nuclear activas en la región.

Sin embargo, en Chile, donde Obama llegará hoy, el presidente Sebastián Piñera ha tomado otro camino. A pesar que su país se encuentra en la misma placa teutónica del océano Pacífico - apodada “el anillo de fuego” - donde se encuentra Japón – y luego que sufriera un devastador terremoto y maremoto hace casi un año, Piñera dijo que seguía manteniendo la opción nuclear abierta. En anticipación a la visita de Obama, Chile y Estados Unidos acaban de firmar un acuerdo de cooperación nuclear, el cual incluirá el entrenamiento de ingenieros nucleares chilenos por parte de Estados Unidos.

Hasta los momentos, la gira latinoamericana de Obama ha estado marcada por una serie de eventos no planificados: haber llegado a Brasil justo después que Aristide regresara a Haití; haber anunciado el bombardeo a Libia desde Brasil, país que se abstuvo y criticó la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y el haber firmado un acuerdo nuclear con Chile, país que recientemente sufriera un terremoto y maremoto a pocos días de la catástrofe nuclear japonesa causada por un terremoto.

Fuente (inglés): http://www.thenation.com/blog/159354/obama-latin-america-brazilian-ethanol-washington-bombs-and-venezuelan-nukes

(*) Traducción Oficina de Prensa -Embajada venezolana en EE.UU.


Fuente: aporrea


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