Imprimir
ENVIAR |

Ziabari Kourosh: EE.UU. da luz verde para invadir Bahrein

PI22/03/11 Sólo unas horas después de que el Secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, concluyó su visita no anunciada a Bahrein para reunirse con los miembros de la familia real del país, las tropas militares de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos fueron enviados a Manama para ayudar a la monarquía en su inflexible represión contra los manifestantes revolucionarios que han estado en las calles de la capital durante semanas, exigiendo la disolución del gobierno tiránico del rey Hamad bin Isa al-Khalifa, respaldado por Estados Unidos, y la aplicación de reformas políticas y sociales en la pequeña nación del Golfo Pérsico .

Sin lugar a dudas, la invasión de Bahrein por las fuerzas de la Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos,casualmente, dos de los más cercanos aliados de Washington en el Golfo Pérsico, no podría haber ocurrido de forma espontánea o sin la luz verde de la Casa Blanca. De modo interesante, los miembros de la Liga árabe, el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y los aliados europeos de los Estados Unidos, en conjunto, hicieron la vista gorda a la invasión de Bahrein como un estado soberano y procuraron pasar desapercibido para dejar que el orden del día continue como fue planificado por la Casa Blanca: Invadir Bahrein, suprimir a los manifestantes recurriendo a la fuerza militar, reprimir las movilizaciones, acallar a los disidentes políticos y que el país volviera a la tranquilidad frágil que tenía antes.

El despliegue de 1.000 soldados de Arabia Saudita y 500 policías de los Emiratos Árabes Unidos a Bahrein, que fue aparentemente una respuesta a la invitación del primer ministro Khalifa ibn Salman Al Khalifa, quien pidió a sus vecinos aliados que acudan en ayuda del régimen represivo que mantiene, para poder aplastar a los revolucionarios, es una clara violación de los derechos de las personas de Bahrein, un insulto a su comunidad y una reacción ofensiva y autocrática contra sus manifestaciones pacíficas. Esta expedición militar también pone en peligro la seguridad de los países de la región y las cuestiones de la estabilidad del Golfo Pérsico que ya está comprometida por la presencia de fuerzas de la OTAN en Afganistán e Irak.

El pueblo de Bahrein, la mayoría de los cuales son devotos chiítas, se unió a la ola de protestas antigubernamentales, que abarca todo el Medio Oriente y África del Norte, desde 14 de febrero y se reunieron en la rotonda de Pearl todas las noches, lo que hace recordar los encuentros victoriosos del pueblo egipcio en la Plaza Tahrir, que condujo a la eliminación del poder de Hosni Mubarak, un títere de los EE.UU., después de 30 años de dictadura sin oposición. El desempleo, las condiciones de vida indigna, la crisis de la vivienda, la falta de infraestructura adecuada, la falta de libertades políticas, la represión y tortura de activistas de derechos humanos, el acoso a los dirigentes de la oposición y la discriminación contra la mayoría chiíta del país se encuentran entre las razones principales por la que los manifestantes de Bahrein estan exigiendo la disolución del gobierno autocrático, la renuncia del Primer Ministro, el establecimiento de un parlamento democrático y la institucionalización de una constitución moderna en su país.

Sin embargo, los Estados Unidos que han demostrado inequívocamente que nunca se ponen del lado de la verdadera democracia y de la libertad y respaldan flagrantemente dictadores sanguinarios, dió luz verde a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos para el envió de tropas a Bahrein y ayudar a sepultar las protestas civiles de las personas frustradas que ya no pueden tolerar la injusticia y la discriminación que les imponen la familia real de Al Khalifa.

Sin embargo, existe una pregunta aquí: ¿por qué los Estados Unidos dieron su aprobación a la invasión de Bahrein? Stephen Zunes, profesor de Política y Estudios Internacionales de la Universidad de San Francisco, en parte responde a esta pregunta, "La embajada de EE.UU. en Manama, que es mas parecida a una fortaleza, es probablemente la mayor embajada en relación con la población del país de acogida de cualquier parte del mundo. Los militares de EE.UU. en Bahrein, que dirige la Quinta Flota Naval de los EE.UU., controlan aproximadamente una quinta parte de esta pequeña nación, haciendo que la parte sur de la isla, fundamentalmente, este fuera del alcance de los ciudadanos de Bahrein. Durante más de 20 años, aproximadamente 1,500 estadounidenses han sido destinados a la base, que el gobierno de los EE.UU. la considera como " un centro de operaciones avanzado ", apoyando operaciones y sirviendo como puerto de base para los 15,000 marineros adicionales."

Por lo tanto, son los intereses estratégicos de los Estados Unidos los que impulsan a la Casa Blanca para que se abstengan de tomar partido por la democracia y la libertad de la que tanto se jactan.

Los Estados Unidos no necesitan petróleo de Bahrein que, en comparación con la producción diaria de Arabia Saudita, es bastante ínfima e insignificante, pero necesita la fortaleza de la alianza diplomática y política con Bahrein, que hace que esta pequeña nación sea un aliado estratégico en la región del Golfo Pérsico .

Prof. Zunes dice que la presencia militar de los Estados Unidos en Bahrein es muy ostentosa y perceptible, "A diferencia de otros estados del Golfo Pérsico, donde los estadounidenses tradicionalmente han mantenido un perfil bajo, la presencia de EE.UU. es muy visible en Bahrein como un importante puerto de escala para los marineros. Esto es posible gracias a su dictador amigo, el rey Hamad ibn Isa Al Khalifa. El primer ministro es el príncipe Khalifa ibn Salman Al Khalifa, tío del rey y, según dicen el hombre más rico de Bahrein , que ha gobernado durante casi 40 años. Ambos están firmemente comprometidos en una estrecha alianza estratégica con los Estados Unidos. Y estrechos lazos económicos. "

En un artículo publicado en The Progressive, Amitabh Pal análizó las actuales turbulencias en Bahrein. Él cree que la invasión de Bahrein no podría haber ocurrido sin el apoyo incondicional de los Estados Unidos. Explica que en la actualidad hay 6.000 soldados estadounidenses desplegados en Bahrein y la única manera de mantener esta presencia militar, que es vital para los Estados Unidos, es mantener en el poder a la familia monárquica de Al Khalifa, que ha estado gobernando Bahrein en los últimos 40 años.

Pal comienza su artículo diciendo: "La Administración Obama es cómplice de la invasión de Arabia Saudita a un vecino país soberano. La incursión de Arabia en Bahrein fue solicitada al parecer por la monarquía gobernante de Bahrein para protegerse contra su propio pueblo. Imagínese si Erich Honecker de Alemania Oriental habría solicitado con éxito una invasión soviética en 1989. O, para tomar un ejemplo más contemporáneo, imagínese si Muammar Gaddafi consiguiera a uno de sus muy pocos amigos que lo apoye para invadir su país y derrotar la rebelión armada interna. Entonces se pueden imaginar la indignación mundial. "

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos son dos de los títeres de EE.UU. en Oriente Medio, permanentemente dispuesto a llevar a cabo la orden de su comandante en cada situación. Con su decisión irreflexiva de invadir Bahrein y reprimir a los manifestantes que exigen reformas democráticas, aún mortalmente, los Estados Unidos demostraron que lo que denomina como su lucha por la expansión de la democracia y la libertad hacia todo el mundo no es más que una reclamación vana. Amitabh Pal concluye su artículo con esta declaración: "Estados Unidos emite declaraciones todo el tiempo llamando a la calma y a la moderación en todos los lados. Pero una vez más, los Estados Unidos han demostrado que no están del lado de la libertad y la democracia."

Fuente: Press TV Traducción: Prensa Islámica


Imprimir


VOLVER


           

 
 
 
 
t="15"> t="15"> t="15"> t="15"> t="15"> t="15">