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Imperialismo criminal: Nueve niños, de entre siete y trece años...

PI14/03/11 Nueve niños, de entre siete y trece años de edad, fueron los últimos "terroristas" muertos el pasado 1 de marzo por los bombardeos de aviones militares de Estados Unidos en la provincia oriental de Kunar, Afganistán. Los niños recolectaban leña -en el distrito Manogay- cuando fueron blanco de los ataques "antiterroristas"; y como corolario de ese vil crimen de lesa humanidad, el secretario de defensa de Estados Unidos, Robert Gates, se "disculpó" la semana pasada en Kabul por "los daños colaterales" de su lucha "antiterrorista".

"Nos rompe el corazón. Mis disculpas personales al presidente (Hamid) Karzai y al pueblo afgano (...) Su pérdida no es sólo una tragedia para sus familias, es un revés para nuestra relación con el pueblo afgano", dijo Gates, palabras sacadas de un culebrón melodramático signado por una guerra colonialista que desde el 7 de octubre de 2001 intenta doblegar a ese pueblo asiático.

La masacre de los nueve niños sacudió la conciencia de los pueblos que luchan contra la secular dominación colonialista y el propio presidente de Afganistán, Hamid Karzai -títere de los intereses occidentales-, no tuvo otra opción que solicitar (no puede exigir) que las fuerzas militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de Estados Unidos, no vuelvan a asesinar impunemente a inocentes.

"Pido a la OTAN y a Estados Unidos, con honor y humildad y no con arrogancia, que detengan sus operaciones en nuestro suelo", imploró Karzai.

La agencia DPA reportó que Karzai visitó Kunar este sábado por la mañana para expresar personalmente sus condolencias a las familias de los nueve niños muertos por ataques aéreos de Estados Unidos. "Los afganos quieren paz y seguridad y cooperan con el mundo para lograrlas -dijo Karzai-, pero no queremos que esta guerra continúe por más tiempo. No queremos que se repitan semejantes bombardeos y víctimas".

El objetivo declarado de la invasión a Afganistán -hace casi diez años- era encontrar a Osama bin Laden y a otros dirigentes de Al Qaeda para llevarlos a juicio, y derrocar al régimen Talibán, porque supuestamente apoyaba y daba refugio y cobertura a los miembros de esa organización que fueron vinculados a los atentados terroristas a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001.

En ese contexto, cuando Gates dice que el crimen de los nueve niños afganos le "rompe el corazón" y pide "disculpas" al "presidente Karzai y al pueblo afgano", no hace otra cosa que interpretar el mismo discurso recurrente que utiliza el imperio para justificar los crímenes de guerra que comete, paradójicamente en nombre de la libertad, la democracia y la defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, ¿qué busca Estados Unidos en Afganistán? ¿Por qué lanza toda la furia devastadora de su maquinaria bélica para arrasar a uno de los países más pobres del mundo, consumido por una interminable sucesión de guerras y sin la más mínima capacidad de influir, no ya en el mundo, tan siquiera en sus vecinos?

En 1997, Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional durante el gobierno de Jimmy Carter, confesó: "Una potencia que domina a Eurasia controlaría a dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente productivas del mundo. Cerca del 75% de las personas del mundo viven en Eurasia, y la mayoría de las riquezas materiales del mundo está ahí. Eurasia representa cerca del 60% y cerca de tres cuartos de los recursos de energía conocidos del mundo".

Por eso, al poner en el punto de mira a Afganistán, Estados Unidos y sus aliados apuntan en realidad al Asia Central, vasta región con enormes recursos naturales que posee su subsuelo, con bolsas de petróleo y gas natural muy superiores a las de Arabia Saudí o el Golfo de México. Y para alcanzar sus objetivos geoestratégicos y económicos, pese a las protestas de Karzai, seguirá cobrando vidas inocentes, es decir, "daños colaterales".

Fuente: Periòdico Cambio


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