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Islam y mundo árabe: Preocupaciones y anhelos occidentales

PI13/03/11 La preocupación de Occidente por los levantamientos en los países del Creciente Fértil es obvia, se desmoronan muchas alianzas con los dictadores y peligra su acceso al petróleo muy necesitado, pero al margen de las preocupaciones dejan deslizar anhelos que nada tienen que ver con estos levantamientos naturales que tarde o temprano iban a suceder.

El principal de esos anhelos es que haya levantamientos en la República Islámica de Irán y en la República Árabe Siria, amén de alimentar las protestas en el Líbano donde el imperialismo ha perdido a su delfín Hariri. Vamos a desmenuzar en esta nota quién es quién en esta trama árabe e islámica que va a cambiar la geopolítica de nuestro mundo.

Analistas de todo tipo y color se desviven por dar en el clavo del porqué de estas revoluciones y también con la esperanza de llevarse el trofeo de profeta de las noticias. El porqué es tan simple pero ellos no pueden verlo al estar envueltos en la redundante lógica occidental con ingredientes de soberbia y arrogancia en el conocimiento del mundo árabe e islámico.

Para estos analistas, no importa su ideología o a lo que respondan, en sus mensajes siempre hay un dejo que sigue contribuyendo a la estigmatización y demonización del Islam, y de alguna manera preconizar sobre que modo de vida debería adoptar de ahora en más el mundo árabe revolucionario.

Podemos observar con total objetividad en sus notas y en manifestaciones mediáticas como se esfuerzan en dibujar una imagen negativa del Islam, despreciando su influencia en estas revoluciones, deseando con todas sus fuerzas que la “democracia” occidental haya sido el factor liberador de las masas árabes e islámicas. Y en realidad y en honor a la verdad la “democracia” occidental es un factor determinante en estas revoluciones, pero no en el sentido positivo liberador, sino como fuente originaria de la opresión del pueblo árabe a partir de la 1° guerra mundial hasta la fecha a través de sus protegidos dictadores y monarquías arrodilladas al poder imperial permitiendo la expoliación de sus riquezas y ocasionando el hambre de su propio pueblo.

No quieren convencerse que la lucha de estos pueblos, sea en Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrein, Omán, etc. no tiene divisiones sectarias, aunque quieran disfrazarla de lucha intestina entre musulmanes, hoy están unidos los pueblos más allá de sus diferencias de escuela de pensamiento, hoy están unidos en pro de la libertad, de mayor participación, asqueados de tanta autocracia dirigida por el mandante “democrático” occidental.

Alguien en una nota quiso dividir las revoluciones en regiones, me suena tanto a Sykes Picot –nombre del tratado que dividió el medio oriente con escuadra y lápiz -, para poder diferenciar los motivos de una y otra, para desmenuzar y disminuir el efecto de un mundo árabe que ha perdido el miedo y quiere ser protagonista de su propia vida sin injerencia extranjera.

Sunnitas vs Shiitas, tribus vs tribus, pro-occidentales vs anti-imperialistas, etc., mentiras para ilustrar a todos revolcados en un merengue y en un mismo lodo todos manoseados, diría sabiamente Discépolo, y ese es el mensaje, confundir, manosear, sugerir teorías falsas, con el solo propósito de seguir conservando la hegemonía occidental sobre el mundo árabe, hegemonía que ya acaba.

Aparte de las públicamente conocidas relaciones “carnales” de los países del Golfo con el imperialismo, algunos se sorprenden por lo de Libia, embaucados –entre ellos el Comandante Chávez y Daniel Ortega - por una imagen “anti-imperialista” que Kaddafi supo construir en algún momento, imagen falsa por cierto, a este presente que desnuda todo, Tony Blair como consultor del gobierno libio, Berlusconi y su público apoyo a su otrora colonia árabe libia y hasta el “enemigo acérrimo” de Libia, Israel que se ha movilizado para socorrer a Kaddafi, descubren la trama siniestra de esta insana familia que hambrea a su pueblo y lo oprime a más no poder, y que no quede por mencionar que Kaddafi tenía un discurso ultra-radical contra el imperialismo estadounidense y el sionismo, al mismo tiempo que les prestaba enormes servicios, por ejemplo cuando eliminó a pedido de sus principales adversarios (por ejemplo al iraní-libanés Moussa Sadr o al sudanés Abdel Khaleq Mahjoub). Kaddafi nunca emprendió una acción contra Israel y se reconcilió oficialmente con Washington el año 2003 y en estos momentos EE.UU pretende una acción militar en Libia, al margen de armar a los “rebeldes” a través de Arabia Saudita –según informan los “entendidos”-.

Hoy Kaddafi declara de manera espeluznante que su lucha es similar a la de Israel contra los palestinos, hoy ha confesado su verdadera naturaleza, y algunos se hacen los sorprendidos y otros los distraídos.

Pero lo verdaderamente interesante son los anhelos, uno de ellos y prioritario es que suceda lo mismo en la República Islámica de Irán, donde rige un sistema democrático, donde el pueblo vota, vota a su presidente, a sus intendentes, a sus concejales y a sus diputados, entre los que tienen lugar las minorías por derecho constitucional amén de su cantidad de votantes. Es difícil que este ánimo que quieren infundir desde hace tiempo –y que empezó con la “revolución verde”- haga pie en Irán, quieren transmitir una debilidad que la Revolución no tiene, desean propagandizar un carácter opresor que la Revolución por naturaleza no posee, insisten en graficar a la oposición como “democráticos” cuando estos provienen del mismo riñón que fundó esta misma Revolución y que en cantidad no existen.

Otro anhelo, un poco más secundario, pero no menos importante, es que suceda lo mismo en Siria, un país en el que su Presidente tiene plena coincidencia de pensamiento con su pueblo, un Presidente que ha hecho avances importantes en el bienestar de su pueblo, al margen de los pergaminos recogidos en su coherente postura histórica ante el enemigo israelí, de no hacer la paz de manera individual, como lo ha hecho Egipto y Jordania coaccionados por los EE.UU.

El anhelo que falta es la destrucción de la unidad libanesa, habiendo perdido a su delfín Saad Hariri, el imperialismo estadounidense y su cómplice israelí se desesperan por impedir que Líbano se convierta en una sola patria para todos los libaneses, sin distinción de credo o de idea política. Ya intervino Israel en anular el plan Sirio-Saudí para Líbano, los EE.UU por su parte impulsan el mantenimiento del TEL (Tribunal especial para Líbano) sabiendo la imposición de testigos falsos que Hariri ayudó a elegir.

Como ven, son incontables los intereses que se están jugando en el Creciente Fértil, pero ninguno de ellos tiene que ver con el deseo irrenunciable anhelo y derecho del pueblo árabe a obtener su propia libertad y autodeterminación fuera de toda injerencia foránea e imperialista.

Redacción de Islam y Política

Fuente: islamypolitica.blogspot.com/


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