Imprimir
ENVIAR |

Libia, cacao, Arabia Saudita y Sean Penn

PI10/03/11 1.- Al sabio chino Zhou Enlai le preguntaron a mediados del siglo pasado el significado histórico de la revolución francesa y dijo: “Es demasiado pronto para decirlo”. Las revoluciones árabes tienen dos meses nomás. Y lo que pasa en Libia divide a la izquierda. Sí, es muy pronto para sacar conclusiones y verdades definitivas. ¿No ve Zhou?

2.- Todos los medios miran a Libia. Unos tratan de informar, otros –la gran mayoría, como siempre- de tergiversar. Unos condenan las matanzas y la vía de la represión, otros alientan intervenciones militares para hacerse con el petróleo del pueblo libio (que no de Gadafi). Y mientras tanto de lo que pasa en Arabia Saudita (el mayor aliado de Estados Unidos tras Israel), ni una palabra. Y mientras tanto lo que pasa en Costa de Marfil, ni una línea. En ese país africano, el mayor productor de cacao del mundo, hay una guerra civil (otra). El país está dividido entre el norte y el sur mientras la guerra civil ha obligado a unas 70.000 personas a huir a Liberia. Gbagbo fue elegido presidente en 2000 para cinco años y se mantuvo otros cinco en el poder debido a retrasos hasta 2007 en la convocatoria de los comicios por la guerra civil, que dividió al país entre el sur, leal al Gobierno de Abiyán, y el norte, controlado por las Fuerzas Nuevas del actual primer ministro Guillaume Soro. Ya se habla de genocidio e intervención. Pero el cacao no es petróleo.

3.- En Libia se viene una guerra civil prolongada. Parece. La anunciada intervención militar de Estados Unidos, la OTAN y Occidente es deseada por muchos. Y vaticinada por otros tantos. Pero todo el mundo sabe que lo único que haría es beneficiar a Gadafi. Y perjudicar a los opositores. Lo que se viene es una intervención más solapada. Pero injerencia igual. Una banda selecta de agentes estadounidenses y británicos junto a fuerzas especiales ya colaboran sobre el terreno con las fuerzas de oposición en el bastión rebelde de Bengasi. Después del fracaso de los bombardeos contra Belgrado y Milosevic y el callejón sin salida de Irak y Afganistán, el imperio ha elegido la opción de “guerra secreta”. Si la guerra civil se alarga, vendrá una zona de exclusión aérea “secreta” y un esfuerzo de socorro humanitario “secreto”. La condena tajante contra esta injerencia y este intervencionismo debe ser radical y frontal. Así como la denuncia de los bombardeos y la vía de la represión elegida por Gadafi y su séquito. Una cosa no excluye la otra. Es más el coronel y sus anunciados ríos de sangre contra sus hijos “que lo aman” ha sido uno de los factores de este intervencionismo penoso e hipócrita. Si se hubiese elegido la vía del diálogo y se le hubiese dado bola a la comisión de paz (sugerida por Venezuela y apoyada por Bolivia y Ecuador, así como los intentos mediadores de la Unión Africana), no habría dado excusa al imperio a colocar sus soldados frente a las costas de Libia.

4.-Leo a Guillermo Almeyra en La Jornada: “En Libia no se enfrenta la nación oprimida y semicolonial contra el imperialismo, sino la parte mayoritaria y plebeya de esa nación contra el régimen, cuya acción facilita la intrusión imperialista. Por un lado están Gadafi, sus fuerzas represivas en crisis, su tribu (gadhafa) y otra tribu minoritaria, aliada y privilegiada, y por el otro las demás tribus, las clases medias, sectores de la burguesía comercial y del ejército, los obreros del petróleo y la secta Senoussi, monárquica fundamentalista. Ni Francia ni Italia secundan realmente los intentos yanquis de utilizar la fuerza. De modo que a la lucha intertribal e interburguesa se une un conflicto interimperialista. Quien se preocupe, por tanto, por combatir al imperialismo, en vez de cubrirse de oprobio apoyando a Gadafi, debe combatir a la vez contra toda intervención imperialista en Libia y en la rebelión árabe, y por la caída de los dictadores asesinos y torturadores en Libia, Yemen y Omán. ¡No a la intervención imperialista, abajo Gadafi, asamblea constituyente en Libia, Túnez y Egipto!

5.-Vuelvo a Arabia Saudita. Hay pocos medios. Ninguno en la zona oeste del país, gobernando por una monarquía absolutista, aliada de Estados Unidos, conculcadora de los derechos humanos. Pero con una gran democracia bañada por el petróleo (las quintas parte de total mundial). El ministro de gobierno saudita ha prohibido todas las marchas y protestas. En el oeste, donde están todos los pozos petroleros y la minoría chiita (dos millones de personas), oprimida, se prepara un “día de furia” para este viernes 11 de marzo. El rey ha mandado 10.000 policías a la región y ha destinado 37 mil millones de dólares para impedir que se extendiera la rebelión que sacude a otros países vecinos del mundo árabe. ¿Qué te importa? Cuando el petróleo se ponga en 200 dólares, todos vamos a pagar los platos rotos de una gasolina carísima. Alan Duncan, ministro británico para el Desarrollo Internacional ha dicho: el precio del barril podría trepar hasta los 200 dólares o más, superando el record de 2008, que llevó el barril a los 140 dólares.

6.- Regreso a Libia: ¿Y pensar que hay compañeros en la izquierda que defienden a Gadafi? Leo a Juan Gelman, otro “reaccionario” en Página 12: “La Autoridad Libia de Inversiones maneja el dinero recaudado por la venta de petróleo y se encarga de colocarlo en países europeos, árabes, africanos y en el propio EEUU. Se estima que el valor de sus recursos oscila entre los 95 y los 116 mil millones de dólares, pero su funcionamiento es opaco y opera mediante siete subsidiarias y no pocos testaferros. Gadafi tiene su propio lobby en el Capitolio: representa a “una amplia coalición de intereses de compañías petroleras, industrias armamentistas y firmas de cabildeo muy conectadas con académicos neoconservadores y profesores de la Harvard Business School”. Y sigue Gelman: “Megaempresas como BP, Chevron, ExxonMobil y Halliburton crearon la Asociación de Negocios EEUU-Libia en el 2005 inmediatamente después de que W. Bush anulara las sanciones al régimen de Gadafi. Hoy “el Líder de la Revolución” esgrime la amenaza de una invasión EEUU-OTAN para lograr un apoyo popular que no tiene. Esa invasión, de producirse, mucho lo ayudaría a mantenerse en el poder.

7.- Y a todo esto. ¿Alguien se acuerda de Haití? Nadie. Parece que sólo Chávez y Sean Penn. El actor de Hollywood ha dicho, sin mucha cámara televisiva: “Hugo Chávez nos dio un apoyo que hizo nacer la organización que tenemos en Haití con una distribución de medicinas intravenosas para el dolor”.

Autor: Ricardo Bajo H.( Director de Le Monde Diplomatique - Bolivia )

Fuente: Periódico Cambio


Imprimir


VOLVER


           

 
 
 
 
t="15"> t="15"> t="15"> t="15"> t="15"> t="15">