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Levantamientos en Medio Oriente, un gran golpe para EE.UU.

PI25/02/11 La ola de revoluciones que tienen lugar en países que son considerados aliados de Washington ya ha puesto a la política exterior de los EE.UU. en una posición desafiante y pasiva.

A raíz de esto la Secretaria de Relaciones Exteriores de los EEUU ha sido el blanco de severas críticas en su país.

A finales de enero de este año, cuando se produjo el segundo levantamiento popular, posterior al que ya había acontecido en Túnez, Hillary Clinton convocó a sus 260 embajadores y representantes de todo el mundo a Washington.

Contrariamente a lo que se publicó en forma oficial sobre esta reunión sin precedentes, la razón principal de tal llamada fue la creciente tensión en el aparato diplomático de los EE.UU.

Un diplomático que está en misión en un país de Asia oriental confesó a IRNA el miércoles, que el gobierno de EE.UU. se ha visto obligado a abandonar sus programas a largo plazo debido a su incapacidad para preveer esa situación en el Medio Oriente.

El diplomático dijo que adquirió la información de uno de sus contrapartes estadounidenses en un banquete.

Dijo que los diplomáticos estadounidenses - en particular los que tenian asignadas funciones en el Medio Oriente - fueron a Washington con las manos vacías.

Sobre la base de una orden emitida por Clinton, a los diplomáticos estadounidenses no se les permite hacer otra cosa que mantener el silencio ante la situación que se vive en Medio Oriente, y frente a cualquier tipo de levantamiento popular que se produzca, no se les permite pronunciarse ni siquiera en apoyo de los más cercanos aliados de los EE.UU. en la región.

Hablando con su homólogo asiático, el diplomático estadounidense llamó a esta política de Hillary Clinton como "ir con la tendencia", diciendo que a ellos no se les permitió el apoyo, incluso del rey Abdullah de Arabia Saudita que fue un aliado estratégico de EE.UU. en todo conflicto que hubo en la región..

La fuente de IRNA, cuyo país tiene relaciones de amistad con Irán, agregó que una mirada cercana a las posiciones de EE.UU. con respecto a los levantamientos populares en Túnez, Egipto, Libia y Bahrein sólo demostró el desconcierto EE.UU., así como una disminución en su aparato de política exterior.

Dijo que los americanos estaban dispuestos a sacrificar sus socios más cercanos y aliados en la región del Golfo Pérsico para evitar levantamientos populares que les cause daños a ellos mismos.

El 31 de enero de 2011, después del levantamiento popular en Egipto contra la dictadura de Mubarak, la Oficina del Secretario de Relaciones Exteriores de los EE.UU., en una acción sin precedentes, convocó a todos sus embajadores y diplomáticos de todo el mundo a Washington para una reunión política.

260 embajadores, funcionarios consulares y diplomáticos de todo el mundo asistieron a la reunión que se extendió a toda una semana.

El portavoz del Secretario de Relaciones Exteriores, Felipe Crawly deslizó un comentario sobre el encuentro durante una conferencia de prensa, alegando que la reunión tuvo lugar en la fila con la continuación de "revisión del desarrollo y la diplomacia de cuatro años de duración de" la oficina del Secretario de Relaciones Exteriores de los EE.UU.

Sin embargo, los analistas ven a la reunión como un indicador de la profunda vulnerabilidad de los EE.UU. frente a los levantamientos populares en la región.

Fuente: Irna


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