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'Marruecos en Estado de Alerta por Manifestaciones contra Mohamed VI'

PI22/02/11 El mensaje del Majzén es claro: no permitirá al pueblo marroquí expresar su descontento este domingo. A medida que se acerca el 20 de febrero, cada vez más personalidades independientes y ONG anuncian su adhesión al movimiento de protesta. Veinte organizaciones de la sociedad civil expresaron mediante un comunicado conjunto su determinación a participar en las manifestaciones populares en todas las ciudades de Marruecos.

“Esto no significa que las organizaciones firmantes sean las únicas que se adhieren al Movimiento. Numerosas asociaciones y representantes de la sociedad civil, tanto nacionales como regionales, han expresado de igual forma su apoyo incondicional”, declaró Khadija Riyadi, presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), durante una rueda de prensa muy esperada que se celebró el 17 de febrero en la oficina central de esta asociación en Rabat.

Numerosos periodistas independientes presentes en la rueda de prensa firmaron un comunicado en el que anuncian también su apoyo y su movilización este domingo y en el que, además, instan a las autoridades marroquíes a no obstaculizar su trabajo y a cesar en la campaña de propaganda pro régimen en los medios oficiales del Gobierno.

Oussama El Khlifi y Tahani Madmad, dos jóvenes facebookeros del Movimiento 20 de febrero, también presentes en la rueda de prensa, expusieron sus intenciones a una sala abarrotada. “Una constitución democrática”, insiste Tahani, quien ha denunciado las intimidaciones sufridas por parte de la policía. Por su parte, Oussama asegura haber sido objeto de una campaña de difamación en toda regla desde los medios próximos al poder. “El comisario de la policía de Rabat en persona llamó a mi padre para decirle que si él no me disuadía de hacer campaña por el 20 de febrero, ellos (la policía) utilizarían otros métodos contra mí”, explica.

REIVINDICACIONES LEGÍTIMAS

Para movilizar a los ciudadanos, los jóvenes del Movimiento han elaborado un vídeo que está circulando por todos los foros. En él se puede ver a jóvenes y menos jóvenes explicando por qué han decidido manifestarse en las calles. Sanidad, educación, libertad, igualdad; estas son las reivindicaciones legítimas que el poder no muestra ninguna inclinación a satisfacer.

Amenazas telefónicas, insultos, ciberpirateo; esta ha sido la respuesta dada por el Estado a quienes han aparecido en el vídeo y a los internautas que han hecho campaña a favor del 20 de febrero. Sin embargo, pese a la cargada atmósfera de la pequeña sala abarrotada de la oficina central de la AMDH, una buena parte del ‘núcleo duro’ de los demócratas marroquíes muestran una sonrisa.

El entusiasmo es evidente. La pasión por salir a manifestarse el domingo es tal que, pese a que prefieren guardar silencio, saben que habrá sin duda un antes y un después de este 20 de febrero. El listón de las reivindicaciones está situado a una altura a la que el Mazjén nunca ha consentido negociar con los marroquíes. Una monarquía que reina, pero que no gobierna , a la imagen de las coronas española o británica, libertades públicas e individuales, independencia de la Justicia, igualdad, fin de la impunidad… Estas son las reformas que la sociedad civil espera exigir el 20 de febrero. “Estamos cansados de esperar, generaciones enteras han esperado antes que nosotros. No pondremos fin a las protestas hasta conseguir estos derechos”, insisten los jóvenes del Movimiento.

DESCRÉDITO DE LOS PARTIDOS
Las medidas oficiales del Gobierno marroquí para evitar la crisis no parecen convencer a nadie. Ni el anuncio del mantenimiento del precio de los productos subvencionados, ni las promesas de reforma y de creación de puestos de trabajo han podido detener los movimientos de adhesión al llamamiento del 20 de febrero. Por parte de los sindicatos, numerosas secciones de la Confederación Democrática del Trabajo (CDT) y de la Unión Marroquí del Trabajo (UMT) han llamado también a sus miembros a salir a las calles. Sin embargo, los partidos políticos se muestran mucho más cautos.

El conjunto de las formaciones políticas representadas en la Cámara de Diputados ha anunciado su boicot a las manifestaciones. Sólo los partidos de la izquierda radical, Annahj (la Vía Democrática), el Partido de la Vanguardia Democrática Socialista (PADS), el Partido Socialista Unificado (PSU), han anunciado su participación. Convocados el lunes por Taïeb Charkaoui, ministro del Interior, a la sede del Parlamento, los líderes de los partidos tradicionales recibieron la orden de tomar posesión contra la rebelión de los jóvenes. Esto no ha impedido, sin embargo, que miembros de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS) se hayan unido a la causa de los jóvenes.

En opinión de muchos de los organizadores de las protestas del 20 de febrero, los partidos políticos han perdido una oportunidad histórica de desempeñar su papel de contrapeso frente a la monarquía y de restaurar su imagen entre los ciudadanos. Por su parte, el “partido de Palacio” ha escogido una posición cuanto menos “fantasiosa”, según los internautas del Movimiento 20 de febrero. El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) de Fouad Ali El Himma, amigo íntimo de Mohamed VI, ha asegurado que “las reivindicaciones del pueblo son legítimas”. Los activistas del 20 de febrero ven aquí un intento desesperado por ganarse para sí a las movilizaciones populares.

MOVILIZACIÓN SIN PRECEDENTES

En el bando de los islamistas, la posición del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) contrasta con la del partido Al Adl Wal Ihsane de Cheikh Yassine. Los primeros se sitúan al lado del Ministerio del Interior anunciando su boicot a las protestas, mientras que los segundos planean participar.

Los salafistas encarcelados, uno de los dossieres más duros en materia de Derechos Humanos en Marruecos, también han declarado desde sus celdas que se pondrían en huelga de hambre el domingo 20 de febrero para protestar contra la tortura y la farsa de procesos judiciales por los que fueron condenados.

En el otro extremo ideológico, los estudiantes del grupo Vía Democrática Basista (comunistas), encarcelados en la prisión de Boulmharez en Marrakech se sumarán también a esta huelga de hambre. Nunca Marruecos había conocido una movilización tal de actores políticos, asociaciones, intelectuales, islamistas, laicos, bereberes, etc. Manifestaciones de apoyo a la revuelta de la juventud marroquí están previstas también este domingo en Madrid, Barcelona, París y en otras muchas ciudades europeas.

LA HORA DE LA VERDAD PARA EL RÉGIMEN

¿Ha sonado la sentencia de muerte para el Mazjén? La ferocidad con la que los reaccionarios del sistema han atacado a los partidarios del cambio en los foros sociales transmite un pánico que alcanza a los estamentos más altos del Estado. Un grupo de Facebook denominado “El Ejército de Defensa del Territorio Nacional” ha llamado a sus miembros a señalar en masa los perfiles de los defensores del Movimiento para que los administradores de Facebook pudieran cerrar sus cuentas. Otros usuarios anónimos han llamado a los ciudadanos a armarse de palos y cascos para “ayudar” a las fuerzas del orden a “corregir” a los manifestantes. En opinión de numerosos observadores, el Estado marroquí juega a un juego peligroso multiplicando las incitaciones al odio y las llamadas a la violencia.

Según ha asegurado en SlateAfrique Ali Amar, periodista marroquí y autor del censurado libro “Mohamed VI, el gran malentendido”, (Calmann Levy), el “nacional-monarquismo” que transmite el discurso oficial “ha sido forjado en el espíritu de toda una generación, rechazando todo tipo de debate crítico en torno al poder real”.

Antes de que comenzara la ola de detenciones, el régimen intentó situar a los líderes del 20 de febrero frente a la ira popular por todos los medios posibles: acusándolos de homosexualidad, de apostasía, de contactos con Argelia, el Polisario y España, los eternos chivos expiatorios del Mazjén. Desde hace semanas, los despachos del poder se emplean a fondo para intentar minimizar el impacto de las movilizaciones.

Totalmente bajo control del régimen, las televisiones públicas evitan cuidadosamente tocar el tema de la revuelta que crece. Los periódicos próximos al poder se dedican a hacer circular las tesis más odiosas contra “los traidores y enemigos de la estabilidad” y a prometer el caos a la población en el caso de que se unan a las protestas. Incluso los ciudadanos comunes han recibido SMS llamándoles a permanecer en sus casas el 20 de febrero “como gesto de amor a Su Majestad el Rey, al que Dios asista”. En Facebook, una publicidad pagada “anti 20 de febrero” muestra la foto de Mohamed VI en los perfiles de los internautas marroquíes.

A medida que se aproxima el día J, el pánico cunde en el Mazjén, que no escatima esfuerzos en su intento de hacer durar una situación que es cada vez más insostenible para el pueblo marroquí. En los salones de Casablanca o Rabat, cierta élite económica también muestra su descontento. El afán por los negocios y la depredación económica del rey y sus próximos han terminado por exasperar incluso a las clases altas marroquíes. “Hace falta que el rey deje los negocios, no puede combinar el poder político, espiritual y económico. Debe asumir sus responsabilidades”, ha asegurado Ahmed Ben Seddik, ingeniero de Puertos y ex coordinador del proyecto, abortado por el Gabinete Real, de celebración de los 1.200 años de la ciudad de Fès.

Aquel que se ha autobautizado como “rey de los pobres” es, en realidad, el séptimo monarca más rico del Planeta, justo después de las petromonarquías y muy por delante de la reina de Inglaterra. Los gastos de gestión de sus numerosos palacios, de su flota de automóviles y las lista de miembros de la numerosa familia real alcanzan cifras que dan vértigo a los marroquíes. Nunca la glotonería económica de Palacio había sido abiertamente criticada por la población como ahora. Si una revista como el Journal Hebdo pagó un alto precio por sus informaciones sobre la fortuna real y sus investigaciones sobre los negocios de Mohamed VI, Internet se ha convertido en un espacio donde la libertad de expresión no tiene límites.

Un dibujo animado caricaturizando al rey ha tenido un gran éxito en la red. “Hace tres siglos que mi familia vive de Marruecos. ¡Todo es mío, incluso vosotros! Los marroquíes deben trabajar, pagar los impuestos y cerrar sus g… Soy el único que puede hacer negocios!”, dice Mohamed VI con tono amenazante.

A la espera del día fatídico, decenas de miles de panfletos llamando a la población a unirse al Movimiento 20 de febrero están siendo distribuidos en las grandes ciudades, especialmente en Casablanca. Aunque aún es prematuro especular sobre el éxito de las manifestaciones, los jóvenes marroquíes ya han superado un límite, ha surgido una nueva libertad, se está formando una oposición alternativa y, por primera vez, las reivindicaciones democráticas de una gran parte de la sociedad civil están siendo expresadas con claridad.

Fuente: ABNA

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