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¿Cómo y por qué ha interferido el Imperio en las revueltas de Túnez, Egipto, Yemen...?

PI03/02/11 El artículo del profesor Michel Chossudovsky, "El movimiento de protesta en Egipto. Los dictadores no dictan, obedecen órdenes" es fundamental para comprender el actual proceso de injerencia imperialista en Túnez, Egipto, Yemen, Jordania, etc.

Para Chossudovsky, "Los antiguos dictadores están muy desacreditados políticamente y ya no sirven a los intereses de sus patrocinadores estadounidenses, por lo que se les debe reemplazar por nuevos líderes, reclutados en las filas de la oposición política, para que mantengan la misma política exterior y de defensa al servicio de intereses extranjeros, con el consentimiento de una población fuertemente manipulada. El objetivo es transmitir la ilusión de un cambio político, con el que realmente nada cambia".

Antes de iniciar la lectura del artículo de Chossudovsky, debemos recordar que el 8 de junio 2006, Carl Gershman, presidente de la NED (Fundación Nacional para la Democracia, creada por la CIA para encubrir procesos de injerencia) insistió en la urgencia de aumentar el presupuesto para la “asistencia a la Democracia”. Sostuvo que las ONG en Rusia, Bielorusia, Uzbekistán, Venezuela y Egipto, necesita ampliar su trabajo pues se enfrenta a gobiernos “semi-autoritarios” (Fuente: portal de la ALBA, párrafo 22). Es decir, la CIA viene pensando desde hace mucho tiempo en un cambio de gobierno en Egipto, a pesar de que el que estaba le era propicio. La idea es un proceso de transición política similar al sucedido en España, a mediados de los 70 del pasado siglo, donde se reemplazó al dictador Franco y a su sucesor, Carrero Blanco, fieles aliados de Estados Unidos (pero bastante desacreditados internacionalmente) por una falsa democracia teledirigida por Washington.

Por otra parte, la gran mayoría de los llamados medios de comunicación alternativos están haciendo un flaco favor a la causa de los pueblos, al obviar por completo este descarado proceso de injerencia, pues este ocultamiento (inconsciente o consciente) sólo facilita aún más la manipulación, por parte de occidente, de las legítimas protestas de los pueblos tunecino, egipcio, yemení, etc., e impide que las revueltas tomen un camino verdaderamente revolucionario, al limitarse a seguir él trazado por los líderes formados, promocionados y dirigidos por el Imperio.

(Extractos del artículo "El movimiento de protesta en Egipto. Los dictadores no dictan, obedecen órdenes", de Michel Chossudovsky) Si el movimiento de protesta no se plantea el papel de las potencias extranjeras incluidas las presiones ejercidas por “inversionistas”, acreedores externos e instituciones financieras internacionales, no se logrará el objetivo de la soberanía nacional. En cuyo caso, lo que ocurrirá es un proceso limitado de “reemplazo de régimen”, que asegure la continuidad política.

Los “dictadores” son instalados y removidos. Cuando están desacreditados políticamente y ya no sirven a los intereses de sus patrocinadores estadounidenses se les reemplaza por un nuevo líder, reclutado frecuentemente en las filas de la oposición política.

En Túnez el gobierno de Obama ya se ha posicionado. Se propone jugar un papel crucial en el “programa de democratización” (es decir la celebración de las denominadas elecciones limpias). También se propone utilizar la crisis política como medio para debilitar el papel de Francia y consolidar su posición en el norte de África.

La captación de los dirigentes de los grandes partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil en anticipación del colapso de un gobierno títere autoritario forma parte de los cálculos de Washington, aplicados en diferentes regiones del mundo.

El proceso de captación es implementado y financiado por fundaciones basadas en EE.UU. que incluyen la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y Freedom House (FH). Tanto FH como NED tienen vínculos con el Congreso de EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y el establishment de los negocios estadounidense. Se sabe que tanto NED como FH están ligados a la CIA.

La NED está activamente involucrada en Túnez, Egipto y Argelia. Freedom House apoya a varias organizaciones de la sociedad civil en Egipto.

Aunque EE.UU. ha apoyado al gobierno de Mubarak durante los últimos treinta años, las fundaciones estadounidenses con vínculos con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Pentágono han apoyado activamente a la oposición política, incluido el movimiento de la sociedad civil. Según Freedom House: “La sociedad civil egipcia es al mismo tiempo vibrante y restringida. Hay cientos de organizaciones no gubernamentales dedicadas a expandir los derechos civiles y políticos en el país, que operan en un entorno fuertemente regulado.” (Comunicado de prensa de Freedom House).

En una amarga ironía, Washington apoya la dictadura de Mubarak, incluidas sus atrocidades, mientras respalda y financia a sus detractores, a través de FH, NED, entre otros.

Bajo los auspicios de Freedom House, disidentes egipcios y oponentes de Hosni Mubarak fueron recibidos en mayo de 2008 por Condoleezza Rice en el Departamento de Estado y el Congreso de EE.UU. También se reunieron con el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, quien fue “el principal consejero de política exterior de la Casa Blanca” durante el segundo período de George W. Bush.

El esfuerzo de Freedom House por empoderar a una nueva generación de propugnadores ha producido resultados tangibles y el programa de Nueva Generación en Egipto ha adquirido importancia local e internacionalmente. Becados egipcios visitantes de todos los grupos de la sociedad civil recibieron [mayo de 2008] atención y reconocimiento sin precedentes, incluidas reuniones en Washington con la secretaria de Estado de EE.UU., el consejero de seguridad nacional y destacados miembros del Congreso. En las palabras de Condoleezza Rice, representan la “esperanza para el futuro de Egipto.

Esas organizaciones de la sociedad civil financiadas por EE.UU. actúan como un “Caballo de Troya” que se incrusta en el movimiento de protesta. Protegen los intereses de los titiriteros. Aseguran que el movimiento de protesta en la base no encarará el tema más amplio de la injerencia extranjera en los asuntos de Estados soberanos.

 

Fuente: Antiimperialista.blogia.com


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