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¿Está Israel utilizando gases lacrimógenos letales para disolver las manifestaciones?

PI17/01/11 Cualquiera que esté familiarizado con las manifestaciones antimuro palestinas sabe que el uso de los gases lacrimógenos por parte de los israelíes es muy común. Las fuerzas militares israelíes utilizan pólvora de corto y de largo alcance y latas de gases lacrimógenos como un medio para dispersar a las multitudes.

En la mañana del 1 de enero, Jawaher abu Arman, una residente de la aldea de Bil’lín, fue la primera víctima en el 2011 por el uso abundante de gases lacrimógenos de Israel, después de haber inhalado una gran cantidad del gas que fue rociado sobre los manifestantes de la aldea de Bil’lín por las fuerzas militares israelíes el viernes, 31 de diciembre.

Esta mujer de 36 años, cuyo hermano Bassem abu Rahmah fue asesinado por un proyectil de gases lacrimógenos lanzado a su pecho por un soldado israelí en abril del 2009, fue trasladada al hospital después de la protesta pero no respondió al tratamiento.
Algunas de las latas de gases lacrimógenos utilizadas por las fuerzas militares israelíes son fabricadas por la compañía americana Combined Systems Inc., con base en Jamestown, Pensilvania en los EE.UU. La compañía fabrica un amplia gama de granadas, aerosoles, municiones de impacto y lanzadores de armas.

Mientras Combined Systems Inc., y las fuerzas militares israelíes mantienen que las latas utilizadas no son letales, en las especificaciones de sus productos Combined Systems recomienda el uso de un respirador de cara completa con un cartucho de filtro orgánico, o un aparato autónomo de respiración (SCBA, por sus siglas en inglés) para aquellos que hagan uso de estas latas. Un SCBA es un aparato que llevan, entre otros, los trabajadores de rescate y los bomberos para proporcionar aire respirable en un entorno inmediato que pueda poner en peligro su vida o su salud. Combined Systems también recomienda ventilación, un tubo de escape local, guantes protectores, protección ocular, ropa protectora para evitar el contacto con la piel y una limpieza a fondo después de su manipulación.

Los gases lacrimógenos que utilizan las fuerzas militares israelíes son comúnmente conocidos como gases CS. Después de la redada del FBI en América en 1993 en el complejo de Waco, Tejas, en el cual se rociaron grandes cantidades de gases CS y murieron docenas de personas, se llevó a cabo una investigación sobre los posibles efectos letales de los gases lacrimógenos CS1.

Según este informe, “Basado en la información disponible sobre los efectos tóxicos y letales del CS, y considerando que en Waco se dio una situación de exposición máxima a este gas, existe una gran posibilidad de que este tipo de exposición al CS pueda contribuir de un modo significativo a, o incluso causar, efectos letales”.

Puesto que no se han llevado a cabo pruebas científicas que estudien los efectos del gas CS en los humanos, el informe examina la toxicidad de este gas en animales y a través de esta información explica cómo el CS podría, y en otras ocasiones en el pasado pudo, afectar a los humanos.

“En experimentos de inhalación, sólo se observaron muertes con retraso cuando se experimentó la exposición a altas concentraciones de CS. Esta respuesta indica que el gas CS posee diferentes mecanismos de acción dependiendo del tipo de exposición. En la exposición al gas por inhalación, la respuesta tóxica se centra principalmente en el pulmón, afectando directamente a la membrana mucosa y a las células epiteliales”, decía el informe, después de haber experimentado con diferentes grupos de animales.

“Además de una fuerte irritación a mayores concentraciones, también provocan inflamaciones, dañan la membrana de los alvéolos capilares y ocasionan la formación de edemas, enfisemas, hemorragias y atelectasias debido a la síntesis reducida y/o destrucción del material activo superficial (surfactante) del pulmón. Estos efectos ponen en riesgo la transferencia de oxígeno del pulmón a los capilares sanguíneos y, después de un tiempo, pueden provocar la muerte por ahogamiento”.

Aparentemente, éste es el caso de Jawaher abu Rahmah, que murió en un hospital de Ramala, horas después de su exposición inicial, al no haber respondido al tratamiento.
“Uno de los principales factores que influyen en la totalidad de los daños causados por el gas CS es la cantidad de partículas en el aire”, alegó Daniel Argo en el diario Haaretz, un médico israelí que toma parte de un modo regular en las manifestaciones antimuro.
Argo comunicó a la prensa que tanto los daños oculares y pulmonares recientes como las enfermedades cutáneas podrían ser asociados con el uso de los gases lacrimógenos CS.

“Existen otros tipos de gases lacrimógenos que no son tan peligrosos como el CS; por qué el establecimiento de la defensa insiste en continuar su uso no está claro”, dijo Argo. “Además, debido a que no se ha llevado a cabo ninguna investigación para identificar los efectos a largo plazo de los gases lacrimógenos, el personal de seguridad que los utiliza de un modo frecuente debería preocuparse sobre su propia salud”.

El CS emitido por las latas de gas lacrimógeno no es el único peligro que éstas presentan. Bassem abu Rahmah, el hermano de Jawaher, murió cuando una de las latas de gas de Combined Systems disparada a gran velocidad le golpeo en el pecho. Un informe del grupo israelí de los derechos humanos B’Tselem descubrió, en relación con la muerte de Bassem, que éste fue asesinado por una granada CS de gas lacrimógeno de 40mm, modelo 4431 Powder Barricade Penetrating, fabricada por Combined Systems Inc.

Según la página web de la compañía, el modelo 4431 se encuentra en la categoría de “penetradores de barricada a cubierto”. Las latas están, “rellenas de polvo y líquido, son no-inflamables, tienen un estabilizador de giro y un diseño redondeado para penetrar barreras intermedias de densidad moderada tales como ventanas, tabiques y puertas interiores. El proyectil se rompe en su impacto y emite un agente de carga explosiva de polvo o líquido que cubre por completo su objetivo”. Las latas llevan una velocidad de 417-466 kilómetros por hora.

El propósito primario de estas latas es el de penetrar barreras, con una función secundaria de desprender gases químicos. Estos, claramente, no deberían ser usados para dispersar a las multitudes.

“Los soldados, al disparar una gran cantidad de latas de gases lacrimógenos han matado a un palestino desarmado y han herido a muchos otros, uno de ellos está en estado crítico”, dijo Sarit Michaeli, el director de comunicaciones para B’Tselem, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados.

“Las latas de largo alcance son mucho más potentes que las latas de gases lacrimógenos de aluminio normalmente utilizadas; sabemos que las fuerzas de seguridad israelíes las lanzaron de un modo rutinario a las personas y cuando estas latas de largo alcance golpean a los manifestantes; son extremadamente peligrosas”, dijo Michaeli.

En mayo del 2011, la estudiante estadounidense Emily Henochowicz perdió un ojo después de haber sido golpeada en la cabeza con una lata de alta velocidad durante una protesta contra el ataque israelí al convoy de ayuda de la flotilla de la libertad de Gaza. En marzo del 2009, el estadounidense Tristan Anderson recibió un disparo en la cabeza a corta distancia con una lata de gases lacrimógenos de alta velocidad mientras hacía fotos después de una manifestación en la aldea de Ni’lín. El disparo le causo heridas traumáticas cerebrales graves, que resultaron en la extirpación de su lóbulo frontal y ceguera en su ojo derecho.

Recientemente, B’Tselem documentó tres incidentes en noviembre del 2010 en los cuales se dispararon docenas de granadas de gases lacrimógenos de larga distancia a los manifestantes de la aldea de Cisjordania Nabi Salah.

“Después de una investigación, parece que los soldados en cuestión usaron latas de gases lacrimógenos de larga distancia para dispersar unos piquetes, actuando en contra de las regulaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel”, declaró un portavoz militar.
“Después del incidente, las regulaciones relevantes fueron aclaradas y el incidente fue investigado para asegurar que esto no volvería a ocurrir”

En respuesta a la muerte de Jawaher abu Rahmah en el primer día del año, el oficial del Consejo Legislativo de Palestina, Mustafa Barghouti hizo un llamamiento a la comunidad internacional para presionar a Israel para que dejara de utilizar gases lacrimógenos como un medio para disolver las manifestaciones.

Barghouti también hizo un llamamiento a los palestinos para “documentar estos incidentes y estos crímenes para que así podamos denunciar a Israel en las Cortes Internacionales”.

Fuente: Tania Kepler para el Centro de información alternativa (aic)
Traducido al castellano por Aitana Pascual Buitrago para el Centro de información alternativa (aic), Jerusalén

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