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Con el objetivo de seducir a los petrodólares

PI17/01/11 La visita tiene el objetivo de abrir nuevos mercados en la zona del Golfo Pérsico. El canciller, Héctor Timerman, anunció que se realizarán casi 900 reuniones de negocios en Kuwait, país cuyo fondo de inversión maneja 200 mil millones de dólares.

La presidenta Cristina Kirchner iniciará hoy al mediodía su visita oficial a Kuwait con buenos augurios: dicen que hacía más de un año que no llovía como ayer por la mañana, maná del cielo para una tierra desértica.

La presidenta será recibida en el aeropuerto por el emir Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah y allí mismo harán una ceremonia especial que contemplará desde el saludo a las tropas hasta el ritual de tomar un café árabe, tradición de hospitalidad. La expectativa estará puesta en los 28 proyectos que lleva la delegación argentina en busca de seducir al multimillonario Investment Fund, los fondos soberanos que Kuwait destina a financiar inversiones en todo el mundo.

La gira que oficialmente inicia hoy Cristina Kirchner –luego de su visita a Egipto– busca abrir nuevos mercados en la zona del Golfo Pérsico, con los que el intercambio comercial es poco significativo pero el potencial es enorme. Kuwait y Qatar poseen fabulosas reservas de petróleo y de gas pero deben importar el ciento por ciento de sus alimentos.

En el caso de Kuwait, sólo el 1 por ciento de su superficie es cultivable. “Es una gran ciudad con un desierto al lado”, explicaba un funcionario argentino que trabaja desde hace tiempo en la zona. Las expectativas entre los casi cien empresarios que acompañan a la delegación eran muy buenas.

Curiosamente, la llave para entrar a Kuwait está dada por un hecho que no es precisamente reivindicado por el gobierno argentino: el envío de dos naves a la Guerra del Golfo, decidido por Carlos Menem en 1991. “Además de por Maradona y Messi, a Argentina la reconocen por aquella participación.

El agradecimiento es enorme”, reconocía una fuente de la embajada argentina en Kuwait. Durante la invasión de Irak que desencadenó la guerra y ahora, la familia gobernante es la misma, los Al-Sabah, que se dividen en dos ramas que se alternan en el ejercicio del poder. Cuando las tropas iraquíes traspasaron las fronteras, la familia real huyó en automóvil hacia Arabia Saudita, donde se pusieron a salvo. Liberada Kuwait de Saddam Hussein, los Al-Sabah volvieron a los palecetes e iniciaron la reconstrucción.

El actual emir Sabah asumió en 2006 aunque desde hacía varias décadas que manejaba los asuntos del Estado desde diversos puestos, principalmente como ministro de Relaciones Exteriores. Su imagen en Kuwait es omnipresente, desde los lobbies de los hoteles hasta en los mercados, a veces acompañado por el príncipe de la corona, su hermanastro Nawaf, y el primer ministro Nasser Al-Mohammed Al-Ahmed Al-Jabah.

Todos ellos recibirán hoy a la Presidenta, quien luego irá a su lugar de alojamiento, el suntuoso Palacio de Bayan. El edificio es gigante y, además de aposentos para alojar a invitados especiales, adentro tiene varios complejos, auditorios, salas de conferencia, una biblioteca y hasta la habitación del emir, aunque no duerme allí. También posee helipuerto propio y una mezquita abovedada en oro con capacidad para mil personas. Con tanto espacio a su disposición, la Presidenta concentrará allí toda su actividad: por la tarde recibirá al presidente de la Asamblea Nacional, luego al primer ministro y, por la noche, cenará con el emir.
Costado político

El canciller, Héctor Timerman, monitoreaba ayer in situ el avance de los acuerdos en Kuwait. “Va a haber casi 900 reuniones de negocios”, adelantaba en el lobby del Hotel Sheraton, prácticamente tomado por los argentinos. Timerman marcaba también el costado político que tenía el viaje. “Tenemos que crear un canal de diálogo directo con los países árabes, son parte del G-77 que ahora presidimos, necesitamos hacer alianzas. Nos tenemos que dar cuenta de que el mundo pasa hoy por otros lugares, que países que hace 20 años no tenían relevancia cada vez empiezan a tomar mayor importancia”, argumentaba.

En ese sentido, marcaba que los radares de Europa hoy también están enfocados hacia esta dirección y que varios países centrales buscan la manera de estrechar lazos comerciales con Medio Oriente. Adelantaba que estaba en sus planes abrir embajadas y consulados en los países de la zona que aún no la tienen, como Qatar, próximo destino de la gira.

Principalmente, la importancia de Kuwait está dada por los 200 mil millones de dólares que maneja su fondo de inversión, al que destinan el 10 por ciento de lo que obtienen en concepto de regalías petroleras. Los 28 proyectos que Argentina va a poner a su consideración recorren rubros como los agronegocios, fertilizantes, energías alternativas, proyectos de infraestructura, farmacéuticos, biocombustibles, recolección y reciclado de basura, entre otros.

Luego hay otro fondo kuwaití pensado originalmente para el desarrollo de los países árabes pero que se está abriendo hacia otros destinos emergentes, principalmente en América latina. Incluso, la provincia de Santa Fe ya recibió un préstamo para mejorar su red ferroviaria –el gobernador Hermes Binner estuvo aquí en junio pasado– y ahora se presentarán algunos preparados por Entre Ríos. El gobernador Sergio Urribarri viaja junto a la Presidenta.

“A partir de la crisis financiera se volvió indispensable diversificar los mercados, éste es uno de esos mercados a los que se debe apuntar. Lo mismo que hacemos con los países que integran el BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otros mercados en vías de desarrollo”, explicaba el secretario de Relaciones Comerciales Internacionales, Luis Maria Kreckler, quien ayer presentó el instructivo para las reuniones a los empresarios que pasaron por el Sheraton entre los que estuvieron el vicepresidente de la Cámara de Comercio, Eduardo Eurnekian, y el de la UIA, Federico Nicholson. “Lo que tienen de bueno los empresarios de acá es que no regatean porque tienen plata. Lo que exigen es buena calidad y seriedad, que cumplas con lo que te comprometiste”, explicaba un hombre de negocios con experiencia en la zona.

Kuwait es el séptimo país del planeta en ingreso per cápita pero su población es pequeña, no llegan a los 3 millones de habitantes de los cuales sólo un tercio son kuwaitíes y el resto extranjeros que han venido atraídos por la posibilidad de trabajar desde lugares como India, Filipinas o Bangladesh. El objetivo de Kuwait pasa ahora por no depender exclusivamente del petróleo y retomar el papel que alguna vez cumplió de funcionar como puerto de entrada de productos para el resto de la región. Una parte de esos productos, se esperanzaban en la Cancillería, podrían tener la bandera argentina. “Este es el primer paso, pero vamos a seguir trabajando en esta dirección”, aseguraban.

Fuente: pagina 12

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