Imprimir
ENVIAR |

Palestina: La enfermedad colonial de Israel

PI09/01/11 Una ceremonia en honor de los bomberos palestinos que habían participado en la extinción del fuego del bosque del Carmelo la semana pasada ha sido anulada: varios de esos bomberos no habían obtenido, del ejército israelí, la autorización para entrar en Israel.

La administración civil ha hecho saber que se había debido a un error técnico, y expresaba incluso su tristeza por ver a la prensa considerar esto como un “incidente”.

“¿Cómo puede ocurrir que hayamos tenido la autorización de entrar para ir a apagar el incendio, y que no la hayamos tenido ahora para una ceremonia en honor de lo que hemos hecho?” se preguntaban los de la Autoridad Palestina.
Tras más de 40 años de ocupación, parece que en Ramalá hay aún gente que no comprende lo que es una ocupación colonial. La sorpresa no es que les hayan impedido entrar, es que se les haya autorizado a venir a apagar el incendio. ¿Alguien les ha controlado? ¿Alguien se ha asegurado de que su equipamiento no contenía explosivos? ¿Alguien ha verificado que el jefe de los bomberos palestinos no tenía en “pasado” en temas de seguridad y que el conductor del vehículo anti-incendios no estaba buscado?

Hay muchos puntos en todo esto que merecen una comisión gubernamental de investigación, y algunas cabezas deben caer. Y por favor, que no sea la del oficial subalterno o la del sargento que estaba de responsable en el check-point: no, es el ministro de defensa, en toda su gloria, quien debe ser tenido por responsable y cesado de su cargo. Nadie se quejará por ello, y quizá sea ese el resultado positivo del incendio del Carmelo. Una vez más, hay uno que se ha dormido durante el servicio.

Cuarenta y cuatro años de ocupación colonial de Israel –sin hablar de los decenios de colonialismo de antes de 1967- han deformado completamente la conciencia colectiva israelí, y no existe ninguna posibilidad de que se vea a un palestino de otra forma que como un sujeto ocupado, un sujeto a merced de cualquier portador de uniforme y de los burócratas de la ocupación. “Error burocrático”, ha comentado el portavoz de Israel, pero es Israel, en su conjunto, quien es una amplia burocracia colonial en relación a la población aborigen. Un palestino es un palestino; en el mejor de los casos, es un problema, en el peor, una amenaza.

Cuando he leído el periódico a propósito del “incidente” de los bomberos, no he podido evitar pensar en las decenas de “incidentes” similares que le precedieron durante el período de Oslo, cuando los representantes de los palestinos iban a las negociaciones oficiales con los dirigentes israelíes y eran interpelados, retenidos en los check-points u obligados a sufrir controles humillantes, como cualquier otro palestino. “Error burocrático”, decían en aquella época, como hoy, y pedían excusas.
“Reflejo colonial” es una expresión que convendría mejor a esta situación en la que todos los burócratas y oficiales son incapaces de ver en el palestino otra cosa que un nativo bajo su autoridad. No un bombero que va a apagar un fuego, no un médico en una ambulancia, no: un nativo. Alguien que buscaría aún una razón para el fracaso llamado Oslo haría bien en reflexionar sobre el “incidente” de los bomberos, quince años más tarde. No hemos aprendido nada, y no hemos olvidado nada.

Esta mentalidad de arrogancia crónica es igualmente manifiesta en lo que se refiere a la ayuda internacional que se suministró a Israel durante los incendios: hemos estado obligados a aceptarla, incluso de Turquía, y de dar las gracias a los jefes de estado que habían enviado esta ayuda, pero ha sido algo que se ha atravesado en la garganta de Netanyahu. “El mundo entero está contra nosotros”, “poco importa lo que digan los goim”, y “solo el pueblo”; tal es la filosofía sionista. Nada de ayuda internacional y, ciertamente, nada de manifestación de reconocimiento. Y decir que en el caso de Turquía, los agradecimientos deben ir acompañados de excusas por la masacre perpetrada por los comandos de la marina de Israel en el Mármara.

El último aspecto y el más patético, el mejor, es para el supertanker americano: si hubiera llegado inmediatamente, no habríamos tenido necesidad de los turcos y de los griegos, y ciertamente tampoco de los palestinos. De los Estados Unidos, Israel está dispuesto a aceptar todo, es natural puesto que está en el seno de la misma familia y no hay necesidad de reconocimiento –como hemos visto en el comportamiento de Netanyahu hacia la demanda americana de una moratoria en las construcciones de colonias.

Bibi, diles en qué siglo vivimos, tan pocos conocen el neoconservadurismo como tú... Tú has hecho de él una religión, y de los principios de libertad de los mercados el onceavo mandamiento...


Fuente: lahaine.org

Imprimir


VOLVER


           

 
 
 
 
t="15"> t="15"> t="15"> t="15"> t="15"> t="15">