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WikiLeaks desvela intrigas diplomáticas de gobiernos árabes


PI09/12/10 Las quejas de Iraq por alegadas interferencias de vecinos en sus asuntos internos y una propuesta saudita de crear una fuerza árabe para combatir a Hizbulah pusieron hoy al descubierto intrigas diplomáticas en Medio Oriente.

Nuevas revelaciones del sitio web WikiLeaks refieren que el presidente iraquí, Jalal Talabani, y su primer ministro, Nouri Al-Maliki, se quejaron ante diplomáticos estadounidenses de la supuesta injerencia de países como Arabia Saudita, Irán, Turquía y Siria.

Siempre según la referida fuente, cables de diplomáticos estadounidenses refirieron que Talabani expresó esa preocupación al secretario de Defensa, Robert Gates, el 10 de diciembre de 2009.

Concretamente, una minuta de esa conversación citó al mandatario afirmando que "Saddam Hussein era una amenaza regional que provocó escalofrío en sus vecinos. Hoy los líderes iraquíes luchan por frenar las ambiciones de países que comparten las porosas fronteras de Iraq".

Así, los Estados limítrofes "miran a los ricos recursos del país y las vías para influenciar", agregó Talabani, y afirmó que "todos los vecinos de Iraq estaban interfiriendo, aunque de diferentes formas".

Los países del Golfo Pérsico y Arabia Saudita inciden en la realidad iraquí "con dinero e influencia política, y los sirios por todos los medios", mientras "los turcos son refinados (...), pero siguen intentando influir en la comunicad turcomana y los sunnitas en Mosul".

Los cables sacados a la luz citan al embajador estadounidense en Bagdad, Christopher Hill, quien en un mensaje titulado "El gran juego, en Mesopotamia", alerta sobre cuál debe ser la estrategia de la Casa Blanca con los vecinos iraquíes, antes de la retirada de sus tropas.

"El desafío para nosotros es convencer a los vecinos de Iraq, particularmente a los gobiernos árabes sunnitas, que las relaciones con un Iraq nuevo no son un juego de todo o nada, donde si Iraq gana, ellos pierden", escribió el diplomático.

Mal parado salió el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, príncipe Saud Al-Faisal, quien consideró necesaria una "respuesta de seguridad" a fin de enfrentar el "desafío militar" que significaba para Beirut el movimiento chiita Hizbulah.

En una reunión en mayo de 2008 con el entonces embajador norteamericano en Iraq, David Satterfield, Al-Faisal propuso constituir una "fuerza árabe" ayudada por la ONU, Estados Unidos y la OTAN para frenar al grupo libanés que lidera la resistencia contra Israel.

A criterio del canciller del reino wahabita, la mencionada fuerza debía salvar al Líbano de una eventual victoria de Hizbulah frente al Gobierno del entonces primer ministro Fouad Siniora porque su Ejército era "demasiado frágil" e Irán "se haría cargo" del país.

Fuente: prensa-latina.cu


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