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Vacaciones en España: Un descanso para niños palestinos


PI07/08/10 La ONG Paz Ahora ha brindado la oportunidad a ELMUNDO.es de pasar una tarde con estos menores mientras disfrutan de las últimas actividades organizadas para su diversión. Después de pasar el último mes en diferentes lugares de España, se despiden de sus vacaciones en Madrid pasando unos días con la organización.

La comunicación entre monitores y los pequeños palestinos transcurre de un modo fluido, pese a los inconvenientes que genera el idioma. Lejos de convertirse en una barrera ha sido un nexo de unión entre todos y mientras uno de los voluntarios trataba de traducirme las preguntas en árabe, yo intentaba explicarlas en inglés.

A pesar del cansancio que arrastran desde hace más de un mes, pues "lidiar con 50 terremotos es inagotable", según explicaba una de las monitoras palestinas que han venido de voluntarias con el grupo, ya están empezando a organizar la nueva expedición para 2011.

Es curioso como pueden adecuarse a tan dispares situaciones. "Yo he tratado de inculcar a los niños lo importante de llevar una vida ordenada, hacer del equilibrio una forma de vida", aseguraba Marisa Tejada, vicepresidenta de Paz Ahora, quien estuvo con su grupo en un ecoalbergue.
Uno de los niños destacaba de la experiencia lo divertido que había sido montar a caballo, ganar 7-2 un partido de fútbol con niños españoles, encontrar novia o visitar el Estadio Santiago Bernabeu, a pesar de ser del Barça.

Este jueves, la ONG organizó una actividad conjunta para que los niños pudieran disfrutar de los sentidos anulando la vista. Con los ojos cerrados experimentaban la sensación de oír un instrumento, oler una planta aromática o tocar diferentes telas, explicando posteriormente, cual había sido su primera impresión.

Las experiencias de su vida cotidiana en Palestina marcaron las interpretaciones de la experiencia. Para uno de los niños la sensación de tener los ojos cerrados le recordaba a una cárcel. Sin embargo, para otra el olor y el sonido le habían recordado al campo, o al timbre de su casa.

La mayoría de estos niños ha crecido en un ambiente marcado por la violencia. Algunos han perdido a algún ser querido. La vicepresidenta de la asociación recuerda horrorizada cómo una de las pequeñas estaba presente cuando asesinaron a su padre.

"Para ellos su vida no es una tragedia, tienen amigos, juguetes, familia...hoy pueden estar vivos, mañana no", explicaba Marisa, en relación a la pregunta sobre qué había sido de los niños que años anteriores pudieron compartir esta experiencia. "Algunos de ellos nos consta que han muerto".
Para el viaje del año que viene, la asociación ha pensado grabar cada día, cada anécdota, cada conversación, para demostrar la razón que tenía Huxley cuando dijo "la gente es feliz; tiene cuanto desea y, no desea nunca lo que no puede tener".

Fuente: Palestina Libre


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