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Bloqueo a Gaza: “Somos una nación de cavadores de túneles”


PI07/06/10 Desbordante de alimentos exóticos, el almacén de Hassan Hasuna aparece brillante como un faro en una calle céntrica subterránea de Gaza. Los huevos de crema Cadbury, un raro bien en Medio Oriente, se ubican al lado de la caja registradora.

Sólo un pocos residentes pueden comprar alguno. Todas las mercancías en exhibición pasaron por una red de túneles de contrabando desde Egipto, que sortean un bloqueo israelí de tres años, que puso a la creciente economía de Gaza de rodillas. Los túneles son una salida para los habitantes de la Franja, que posibilita el paso de carne fresca, gaseosas, condimentos y otros bie-nes no elementales que Israel y Egipto no dejarían pasar en las fronteras. Pero desafortunadamente para muchos palestinos, pueden doblar su precio habitual.

El bloqueo, impuesto para debilitar al grupo islámico Hamas, ha creado prácticamente una economía en negro, que ha enriquecido y sostenido a Hamas. Los damnificados fueron los tantos palestinos que perdieron sus trabajos y que viven por debajo de la línea de la pobreza, subsistiendo con las donaciones de las Naciones Unidas. “Somos ahora una nación de cavadores de túneles”, sostiene el economista palestino Omar Shaban. El investigador estima que más de 20 mil habitantes de Gaza están empleados en este comercio. “No necesito trabajar 20 meses para comprar un auto. Sólo necesito trabajar dos meses en los túneles.”

Al principio se mostró reticente para aprobar abiertamente los túneles pero Hamas nunca reconoció los potenciales beneficios financieros y los impuestos recaudados sobre los productos que vienen por esa vía. Ahora el movimiento islámico les cobra a los contrabandistas una cuota de unos 2700 dólares por cada sitio, mientras que los impuestos de los túneles apoyan la regla del único partido. “La gente que maneja la economía, maneja la influencia política”, explica Shaban. Los túneles también generaron una nueva clase empresaria, que ganó legitimidad y emergió como el motor de la economía. Son los únicos afortunados que pueden costear una cena en el ostentoso restorán Roots de Gaza o en el hotel Al Deira.

La gente de negocios legal ha luchado por mantener el ritmo. Temerosos de que Israel los boicotee en la era post cerco por haberse comprometido con el comercio en los túneles, inicialmente se hicieron a un lado y sus recursos disminuyeron. Recientemente, han empezado a cruzar para el otro lado. Enfrentados a la disyuntiva de caer o sobrevivir, muchos eligieron la segunda opción. Los clientes podrán ser menos pero es mucho mejor que antes, cuenta Hasuna, el comerciante. “Antes de los túneles, este negocio estaba vacío. No teníamos nada para vender.”

Fuente: Pagina 12



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